martes, 6 de abril de 2021

 

DIVIDE ET IMPERA O EL ODIO, COMO EL AMOR, ES CIEGO

 

Propongo una cuestión delicada: me llama mucho la atención la gran inquina que se le tiene a Pablo Iglesias y, por extensión, a Podemos. Nada me extraña que esa inquina venga de la derecha (en este país es lógico), lo que me extraña es el repelús que le tiene a Pablo gran parte del proletariado; es más: esta animadversión (que a veces roza el odio) es más fuerte cuanto más humilde es la persona que emite un juicio sobre Podemos y su entorno. No sé… hay como una especie de envidia (no sé expresarlo de otra manera) hacia Pablo Iglesias, al  que no se “perdona” haber llegado a Vicepresidente del Gobierno, o haberse comprado ese llamado “casoplón”, o simplemente llevar coleta (como si este detalle banal fuera el colmo del descaro o la corrupción).

Cuestiones personales aparte (te puede caer mejor o peor), creo que esta inquina merece un estudio o, al menos, una reflexión. He oído hablar pestes (pero pestes) a obreros (aunque ellos creían que no lo eran) sobre Iglesias y Podemos; he escuchado barbaridades por parte de gente humilde que, en principio (ya sé que siempre hay excepciones) deberían simpatizar o, al menos, respetar la política de izquierdas. ¿Por qué?

Sé que se me tachará de demasiado simplista, de excesivamente taxonómico, pero nada hay mejor para la derecha (ultra o no) que sembrar la separación, la duda o el odio sobre los políticos de izquierda a los que se tacha de “comunistas”, porque aquí ser comunista es todavía un insulto, un baldón, y no una opción política tan legítima como ser de Vox.

En fin. Creo que este país está perdiendo la memoria, si no la ha perdido ya y cree que el odio puede arreglar algo, siempre que vaya dirigido a quien se mueva fuera de la delgada línea de sus prejuicios… o de sus envidias. Divide et impera.

viernes, 5 de febrero de 2021

 

DOS COSILLAS DE CAJÓN (CREO)

1-Si no hacemos nada de nada, si nos cruzamos de brazos como estrategia, la pandemia pasará. Si pasó la peste negra, la llamada gripe española, etc. etc. sin tener los medios científicos que se supone tenemos ahora… ¿cómo no va a pasar esta peste? No hay mal que cien años dure. Claro. La pregunta es: ¿cuántos muertos estamos dispuestos a dejar sobre la mesa a cambio? ¿El uno por ciento de la población total, el dos?... Una cifra. Supongamos ahora que hubiese un super experto que tuviera el poder omnímodo para decidir esa cifra y acabar con el virus. Le diría: “Bien, ahora ¿cuántos muertos de TU FAMILIA DIRECTA estarías dispuesto a poner, formando parte de esa cifra?”. Os preguntaría, me preguntaría: ¿Cuántos estaríamos dispuestos a dejar cada uno de nosotros?

y2- “Mi libertad acaba donde empieza la de los demás”. Si aceptamos este axioma como “de cajón”, ¿por qué se les permite a los negacionistas ir sin mascarilla (si acaso a cambio de una multa mínima), ni guardar las distancias, si su actitud va claramente contra la salud de todos? (es decir, contra mi, tu libertad). En EEUU, llevar armas es un derecho, pero ¿os imagináis a alguien con ametralladora disparando sin parar ráfagas por las calles? Pues eso es lo que hacen estos iluminados. Quizá diga un disparate, pero yo les acusaría a todos de homicidio imprudente (artículo 142 de CP). Y después que aleguen ese supuesto y excéntrico “derecho constitucional a no llevar mascarilla”.  

miércoles, 7 de octubre de 2020

 

OTRA HISTORIA DEL HIPER

 

Cojo número para la pescadería (petada) del hiper: el 6. Va por el 92, así que la cosa va para largo. Me apoyo en el carrito, aburrido. La señora nº 91 insiste en elegir el trozo de atún exacto –“no, ese no: ese de ahí… el de la derecha, el que está encima del grande, el de la mancha roja, el que brilla más…”- Entre estas dudas geográficas, un caballero (el nº 92) dirige la disección de una merluza gigante; la pescadera, armada con cuchillo tremendo se pelea contra el actinopterigio gigante a quien, más que diseccionar, machaca brutalmente. La señora nº 91 no se acaba de decidir por el trazo correcto y busca bajo las escamas de hielo alguna otra pieza única. La pescadera joven del tremendo cuchillo hace tiempo que perdió la guerra contra el espinazo de la merluza. Los minutos pasan y la cola no se mueve, se escuchan retumbar los golpes del cuchillo que quedan sin efecto mortífero, pero con consecuencias graves para la decente presencia del pescado. “Ahora me quita las raspas y me trocea la carne en daditos de 4x4 centímetros” ”¿Lo quiere para la plancha?” “Los trazos lo más iguales posible, por favor” “¿Podría quitarme las escamas?... A mí no; a él” (risas).

Han pasado dos números más y el reloj ha avanzado cuarenta minutos. “No, ese no, que parece que está pocho, el otro más sonrosado… y el salmonete aquel… y ese trozo de atún… ¿está de oferta, ¿no?...”

Después de hora y cuarto me toca. Pido boquerones (aunque ya no me interesan nada), que después de tanto pescado enorme, parecen cosa tercermundista. “¿No quiere nada más, señor?”, me espeta la dependienta, con cierto tono de reproche (lo he sentido en ese “señor”), extrañada ante tan poco pedido. “Nada más”, rubrico y afirmo. Y huyo con difuso sentimiento de culpa, recto y raudo como trayectoria de saeta, hacia la sección de frutas y hortalizas. Los boquerones, por cierto, goteaban y pusieron el carrito perdido. ¡Peste de pandemia! (Valga la redundancia, claro).

 

 

¿MEJORES?

Se dijo en su momento que saldríamos mejores después del Covid. Seré pesimista (seguro), pero yo creo que no; es más: saldremos peores.

Que el ser humano sea capaz de lo mejor y lo peor en los momentos difíciles es cosa probada; que ahora proliferen tantísimo las actitudes estúpidas, irresponsables, zafias o simplemente delictivas, no deja, empero, de sorprenderme, cuando no de dejarme literalmente estupefacto.

Reuniones con el único fin de propagar más la pandemia (¡!), por ejemplo; toser en los vasos de los bares para contagiar a propósito a la gente; enfrentarse violentamente a quienes recriminan o advierten del no uso de las mascarillas; tirar esas mascarillas, guantes, compresas… etc. en un desquicie de mierda que amenaza con hacernos desechos a nosotros mismos…

¿Hay quién dé más?

Se puede comprender casi todo, lo que no se puede comprender es la violencia gratuita y la estupidez sistemática, malévola, prepotente y descerebrada. ¿Quiénes somos, en qué sociedad vivimos? Y no digo “a dónde vamos”, porque eso lo barrunto con bastante claridad.

Carpe diem, mientras tanto. Esperar relajados a que nos pille el virus o la estulticia apabullante (que no sé qué es peor). Sólo nos salvará el compromiso personal, el arte y la cultura. Lo demás es ruido, reggaetón, automóviles tuneados, camisetas de Messi… y un “Sálvese quien pueda; que os den a todos, que yo con mi birrita ando tan de puta madre, tío. No te jode el puto viejo…”

 

BREVE RELATO REAL (MUCHO)

 

-Ubicación: Restaurante de un gran hotel.

-Hora: Entre las 10 y las 10,30 de la mañana. Domingo.

-Situación: bufet libre para desayunar.

-Circunstancia: coronavirus latente como amenaza global.

-Aforo: a reventar, con distancia ¿(a)social?

-Hechos: Bullicio de gente con mascarilla y guantes (obligatorios) que se arremolina ante largas mesas con cara de cierto despiste (lo que se puede ver) y ansia viva. La distancia “social” se ha roto ya y todo el mundo busca un plato para transportar las viandas, luchando por cada centímetro de aproximamiento. Chorros de café; chorros de leche; zumos de naranja y melocotón. Con rapidez extrema, los platos de llenan de todo tipo de alimentos: desde mantequilla hasta magdalenas, pasando por jamón, huevos revueltos, etc. Colas para tostar el pan ante unas máquinas endiabladas que lo tuestan, sí, aunque más bien lo abrasan. No sé regular la velocidad de estos túneles del infierno. Hace tiempo que me perdí entre las colas y las pinzas para coger la carne de membrillo o el queso. El café se está quedando frío (culpa mía por ser tan lerdo). Huyo a mi mesa con un plato escuálido que más pareciera ración de postguerra. Me quedo estupefacto observando cómo hay gente que engulle una cantidad tal de beicon y huevos que será, seguro, veneno para las arterias. Hay platos que ya no soportan el peso de los alimentos, que crecen en montaña desordenada. Creo que, en vez de pandemia, hay hambruna o amenaza de sitio, confinamiento o similar. Acabo el café y la mermelada de diseño geométrico. Las mesas van quedando desoladas, como un campo después de una batalla en la que sólo quedasen restos de cadáveres. Veo muchas cosas que ni siquiera se han empezado, resultado del afán por la acumulación compulsiva. Me levanto. Las bandejas con trozas de sandía, languidecen. A un señor de mofletes repletos, casi le da algo; a un niño chillón, ya le ha dado (la histeria). Las mamás van a la piscina; los niños, también; los papás miran el móvil y llaman a algún cuñado. El silencio vuelve poco a poco al restaurante. Los camareros, presurosos, recogen el desorden y resoplan con resignación. Quisiera abrazarlos, darles las gracias, decirles que les quiero y les comprendo, aunque nunca les haya visto ni les vuelva a ver en mi vida… pero la situación pandémica me lo prohíbe. Salgo sigiloso.

 

IN THE BANK

 

Parecía aquella cola  las colas que se formaban en la postguerra, cuando la gente iba a recoger el escaso pan que se despachaba tras angostas ventanas…

Pacientemente guardaba turno para acudir al cajero con el avieso propósito de coger algo de mi confinado dinero.  Tras pasar arcos detectores, puertas sordas y océanos de paciencia, llego a una máquina (la gente me indica, imperativa: “¡ahí, ahí!”) a la que me someto en un ritual para sacar número; ya no basta con el ticket tipo “pescadería”, ahora hay que solicitar número en una máquina electrónica que, tras someterte a una tanda de preguntas de, a veces, dudosa respuesta, te lanza un número que no sabes qué significa y para el que has tenido de teclear una serie de dígitos, letras y aceptaciones varias. Las personas mayores (yo también lo soy) entran en el banco con cara de sorpresa y ánimo encogido, sin saber muy a bien a dónde dirigirse ni qué hacer. Una señora añosa estruja un sobre de papel con la esperanza de albergar en él su menguada pensión, antes de que desespere en su intento. La pantalla de los numeritos sigue impertérrita y nuestra mirada se queda fija en unos dígitos que parecen fosilizados, como si fueran una clave esotérica que diera salvoconducto al Valhalla. Las máquinas escriben saldos y sus pantallas recogen anónimas huellas rezagadas. La gente resopla, hay quejas, comentarios (“esto es inhumano”, dice alguien). La cola se prolonga en la calle, serpentea por la acera, desaparece tras los cristales protegidos del banco. Nosotros, dentro, nos creemos a salvo, pero es mentira: aquí nadie está a salvo. Otra señora llama a su casa para decir que quiten la olla del fuego, porque “se van a pegar las lentejas y esto va para largo”. Alguien mira el móvil y no sabe qué ve (en realidad mira para no ver lo que tiene delante). Un empleado del banco con cara de vinagre da consejos a un anciano desesperado que ha olvidado no sé qué número y es incapaz de manejar la tarjeta dorada. Las mascarillas crecen como setas y tras ellas, los ojos de la gente toman una expresión perdida. Cuando aparece mi número en la pantalla me da igual todo. Creo que me ha tocado la especial, pero me doy cuenta de que esto no es la bonoloto: es el banco, coño.

 

IGUALICO

Paseo matutino. Veo a dos hombres ancianos (calculo que rondan los 85 o más). Sentados en un banco, con mascarilla rigurosa,  uno se apoya en una garrota, el otro gesticula con cierta exageración. Como charlan en un tono bastante alto, puedo escuchar lo que dicen. Ralentizo mi marcha para oír mejor, haciendo labor de espía.

Transcribo la conversación (en paráfrasis):

-…es que la gente no puede pasar ya sin ir a las terrazas, ni sin ir a la playa… ni sin gastar…

-Que parece que hay que ir por cojones a la playa.

-Y los de botellón… ¿qué me dices?

-Les daba yo un azaón feo de grande.

-, que la gente no aguanta . Eso sí: ¡dame, dame!, que tengo mis derechos.

-Igualico que en el 40: un trazo de pan duro y a callar.

-Eso si tenías pan, aunque fuese un cuscurro…

-Ahora lo moderno es esto, la mascarilla esta y como rechistes te mandan pa la residencia…

Las palabras se difuminan. Vuelvo la cabeza, los miro brevemente mientras me alejo. Queda en mí alguna frase, alguna palabra suelta: “un trozo de pan duro y a callar”. Igualico.

 

OTRA HISTORIA DEL HIPER O UNA NUEVA CIENCIA DE ADIVINACIÓN

 

A modo de introito, justificación o nadería: Salgo a comprar viandas cuando no tengo más remedio y el frigorífico me lo pide como quien pide por piedad un chusco en la puerta de una iglesia.

Bueno, el caso es que (otra vez) en la cola del pescado, andaba yo cabizbajo pensando en estos días de barbarie y pandemia como manera de pasar el tiempo de espera que, irremediablemente, se pierde y se evapora como bola de naftalina en los bolsillos de un abrigo guardado en vetusto armario. Perdí la noción del tiempo en este menester: no sé si llevaría media hora o más al pie del cañón, cuando me percaté de una señora que parecía estar en estado de éxtasis mirando una caja de gambas de Huelva. La señora se fijaba en los ojillos negros de los crustáceos con ahínco, como esas adivinas que ven el futuro en los posos del café o en las entrañas de ciertos animales. Pensé que igual existía una ciencia adivinatoria que yo desconocía y que esa señora practicaba con destreza… el caso es que miraba y remiraba, olisqueaba, cambiaba la caja de posición, buscando el reflejo exacto de la luz sobre los exoesqueletos rojizos, no fuera que el dato futuro estuviera escrito en cualquier pliegue escurridizo.

Así estaban las cosas: yo miraba a la señora, la señora miraba las gambas y las gambas (pobres) no miraban nada a pesar de ser todo ojillos negros, como cuentas de rosario… ¡ah! y a los tres (señora, gambas y un servidor), nos miraba la pescadera preguntando qué demonios queríamos, que parecíamos pasmarotes (nosotros, no las gambas). Pedí apresurado lo primero que se me pasó por la cabeza, dado el estado de confusión en que me hallaba, mientras la pitonisa de las gambas seguía observando con precisión enfermiza la susodicha caja y a sus helados ocupantes.

Me perdía ya entre los pasillos de perfumería y artículos de aseo, cuando volví la cabeza… la señora ya no estaba, desapareció entre una nube de mascarillas con cara. Me pregunté si sería buena idea volver a por gambas y tratar de adivinar a través de ellas cuándo acabará esta pesadilla que nos rodea, pero me fui hacia las cajas registradoras, con mis dudas y mis temores (que son muchas y muchos). Y sin gambas.

miércoles, 27 de febrero de 2019

EL DEDO Y LA LUNA O ESTUPEFACTO ME HALLO

Hace demasiado tiempo que no me asomo a este balcón del desencanto, de la indignación o del aburrimiento, depende del día. Y es que uno no sabe ya por dónde empezar, dado el aluvión de noticias y premoniciones que se nos viene encima.
En fin, sea como sea, empiezo a desahogarme (que no es otra cosa lo que hago).

Tengo la sensación terrible de estar en el día de la marmota, es decir: de estar en un bucle temporal en el que todo se repite, con la particularidad de que, esa repetición es cada vez un poquito a peor, que gira como una espiral que buscara su centro oscuro, su agujero negro que, tarde o temprano, nos abducirá a todos.
Asisto con estupefacción  (es decir: estoy atónito, pasmado) al espectáculo  de variedades políticas y multicolores (y sin embargo, previsibles); y digo "multicolores" en sentido peyorativo, como abigarrada confusión o mezcolanza que, lejos de componer estéticas propuestas, embarran, confunden o enlodan, como mano que agitara el fondo fangoso de un río para, revueltas sus aguas, obtener una nube que impida la visión clara de la otrora cristalina corriente. 
No salgo de mi asombro ante tanta afirmación sin fuste, ante tanta descalificación burda, ante tanto insulto pandillero que sólo preludia, pone en relieve y descubre la falta de formación, la falta de ideas, el exceso de soberbia, las ansias por gobernar a toda costa, el afán por la poltrona, el ocultismo de tanta tropelía cometida, el escamoteo de barbaridades de toda índole, la malvada inquina, el cainismo patrio, la estulticia generalizada, la desfachatez inmensa, la cara dura de quien tiró la piedra y escondió la mano para luego volver a coger otra piedra y arrojarla con tino de David al ojo del adversario y, de paso, a todo ciudadano de bien que se precie.
Mientras, en este caldo de cultivo como sopa primigenia que se está cociendo, los salvadores patrios acuden como abejas a una miel que mana de las heridas que nosotros mismos nos infligimos en masoquismo absurdo; las trompetas suenan ante las puertas de una Jericó que no se resisten porque ya no saben distinguir el grano de la paja y casi todo es paja, arena, mierda. Los sacerdotes vengadores siguen soplando trompetas y aporreando atabales y dulzainas en estruendo ensordecedor que me río yo de bachata o reguetón sonando en chiringuito de feria. 
Sí, King Crimson, Confusión será mi epitafio.
Así las cosas, conviene recordar más que nunca el preclaro proverbio chino :"Cuando el sabio señala la luna, el idiota mira al dedo".
Y la luna... ¿dónde está la luna, dónde el dedo, dónde el sabio?

miércoles, 7 de noviembre de 2018

UNOS CLÁSICOS: EL DINERO, LA CORRUPCIÓN Y D. QUIJOTE

Dos cosillas (por decir algo):

1/. Una de bancos: Si alguien tenía dudas sobre la posición de la Justicia en este país, creo que se acabará de caer del caballo, como San Pablo, pero en vez de quedar ciego como aquel, supongo que ahora tendrá una visión mucho más clara del asunto. Los milagros posteriores a la caída, la conversión y otras zarandajas, las dejo en la inopia de la fe. Y no sigo para no destapar (más) la tragedia.

Y 2/. Cospedal, con su sonrisa de excelsa cariátide, se pone de perfil a la espera de que pase el torbellino de corrupción que la azota (todo pasa, ya se sabe). Su actitud demuestra otra vez que la realidad supera la ficción más estrambótica de peli de espías tras el telón de acero. Aquí, lo único que es de acero es el rostro de la ahora diputada (que no, no se va+) mirando con ojos de bisturí a quien se atreve a preguntarle por tramas tan oscuras (antes grabadas, ahora escuchadas) que me río yo de James Bond y la KGB juntos y revueltos como en gazpacho manchego.
Pero aquí no pasa nada. Como siempre, todo se hizo para bien del partido y, por supuesto, de ¡España! y si hubo que recurrir a un monstruo de mil cabezas llamado Villarejo, pues se le contrata tras tintadas lunas de cochazo oficial y se le paga luego con dinero también tintado (de azul ultramar casi negro), pues la razón de la sinrazón que a mi razón se  hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de vuestra fermosura... (*)
Pero me vuelvo a perder en las curvas y las transversales. Y, claro, para sacar una verdad en limpio menester son muchas pruebas y repruebas, aunque me temo yo que en esta comedia de disparates nada se sacará en limpio por mucho abrillantador que se emplee o por mucha maña que se aplique a la inspección sanitaria de desatasque de cloaca. 
Pero llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala, no nos vengamos arriba y no nos creamos adalides de verdades, cuando todo es disparate, corrupción y ocultamiento y poco puede aclarar nuestro pobre faro en tan espesa niebla, que más parece mostillo cortado con cuchillo jamonero  que sotil vapor de agua. 
Mas no nos paremos en niñerías, ni siquiera en llevar las cosas tan por el cabo, que no se halle. ¿No se representan por ahí casi de ordinario mil comedias llenas de mil impropiedades y disparates, y, con todo eso, corren felicísimamente su carrera y se escuchan no solo con aplauso, sino con admiración y todo?
Porque ¡ay! ahora acabo de creer lo que otras muchas veces he creído: que estos encantadores que me persiguen no hacen sino ponerme las figuras como ellas son delante de los ojos, y luego me las mudan y truecan en las que ellos quieren.
Así, después de esta cita que esclarece, ilumina y guía, no me queda sino seguir mi canto llano y no meterme en contrapuntos, que se suelen quebrar de sotiles.
Pues sí.


Nota bene: las cursivas son de D. Miguel de Cervantes: El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de La Mancha. Segunda parte, Capítulo XXVI. Excepto las señaladas (*) que pertenecen al Capítulo I de la primera parte.

+ Horas después de este escrito la señora Cospedal dimitió de su escaño en el Congreso.
Para la historia ha dejado una frase: "Siempre he creído que un partido que no es capaz de defender a los suyos cuando están siendo injustamente atacados no puede esperar que los ciudadanos confíen en él"
No sé... a mí suena a amenaza.

lunes, 1 de octubre de 2018

AÚN NO CAE...

En este país uno vive en estado de perplejidad(*) permanente. Asaltados como estamos a diario por noticias y hechos que rizan el rizo de la corrupción, de la idiotez o del despropósito, el pasmo se impone como reacción narcotizante y nos propone una salida que tomamos para no caer en  el cabreo constante, cercano ya a la somatización que deriva en úlcera estomacal: me refiero a la carcajada, al chiste fácil, a la astracanada, a la "admiración" por las caras duras, a la duda peremne de que estemos viendo algo verdadero y no resultado de un show de Truman o de una cámara oculta a nivel planetario.
Los constantes desfiles de "másteres" falsos, ataques a troche y moche, recalificaciones varias, paraísos fiscales, sociedades sospechosas, evasiones de impuestos, políticos/as irresponsables que juegan con maquinitas mientras niegan el pan y la sal para los demás, economistas neoliberales que siembran la incertidumbre con ánimo de crear el caos, tertulianos iletrados que imponen "su" verdad como la única y cierta, neofachas que hablan de Franco sin haber conocido ni padecido sus "25 años de paz", curas pederastas que anatemizan a los adolescentes que se masturban y los amenazan con el infierno impuesto por ellos mismos desde sus confesionarios onanistas, políticos que dan la mano a inmigrantes a los que después desprecian, helicópteros oficiales que cruzan los cielos para acudir a fiestas, jueces que lo juzgan todo para luego caer en la injusticia, desahucios que matan a los de siempre, bancos que enriquecen a los de siempre, independentistas que quieren su reino de taifas, exigencias de dimisión de quien no dimitirá jamás, grabaciones realizadas entre vapores de mariscada en las que afloran cloacas y mierda estatal, rey inviolable que caza elefantes por el placer del marfil cautivo, bombas que se venden para luego donar algún euro lavaconciencias de ayuda para los supervivientes de cualquier bombardeo de "precisión", aeropuertos fantasmas, autovías fantasmas, edificios fantasmas, políticos fantasmas que afantasman la realidad y la convierten en (¿lo he dicho?) perplejidad absoluta.
La única verdad es la duda, cierto es (y afirmo esto aún siendo certera contradicción). Dudo pues de todo y todo es duda, hasta la duda es duda y dudo mucho de que todo esto siga y no se vaya al cuerno de una vez, en una marea de chapapote inmundo que me río de Sodoma, la pobre. 
¿Y el meteorito aquel que está siempre orbitando a punto de caer? Pues ahí sigue, sobre nuestras cabezas. Pero no cae. Aún no.


Perplejidad. "Irresolución, confusión, duda de lo que se debe hacer en algo" (D.R.A.E.)

viernes, 27 de julio de 2018

REGENERACIÓN!!! O CLARO ELOGIO DEL DRAE

Transcribo dos acepciones del verbo Regenerar, según el DRAE: 1- "Dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo" y 2- : " Hacer que alguien abandone una conducta o unos hábitos reprobables para llevar una vida moral y físicamente ordenada". 
Parece de dudosa aplicación este verbo (repito: regenerar) viendo los resultados del XIX Congreso del PP y observando cómo los políticos sobrevivientes a la votación compromisaria  maquillan su aversión por el "compañero" contrario con gestos de fingida democracia y golpecito en la espalda (que aquí no pasa nada y todos somos compañeros remando en la misma dirección, porque lo que importa es el partido y nada más y no poner palos en las ruedas y aquí no hay ideologías contrarias, ni paralelas, ni nada de nada, sino un único horizonte, es decir: mandar a Pablo al ostracismo, a Albert a la mierda y al otro Pablo a su chalet de 600 y pico mil euros). 
Hemos asistido a un espectáculo en directo, (del que hemos visto lo justo) en el que dos bandos han luchado por presidir un PP en descomposición. Bien. Los dos prometían regeneración, porque el hedor en Génova 13 era (¿es?) bastante notable y había que sacudir las alfombras y abrir las ventanas un poco para que circulara el airecillo. A todo esto, las luchas intestinas han salido a flote y por mucha "integración" que haya, no es posible disimular sonrisas más falsas que el beso de Judas, ni el bulto que señala la presencia del puñales ocultos, prestos a saltar sobre los omóplatos contrincantes con la precisión de una ballesta asesina. 
Dicho esto, ¿qué regeneración se puede esperar, viendo los nombres "nuevos"que Pablo Casado saca a la palestra? ¿Qué regeneración, cuando la presencia de Aznar (José María) planea otra vez sobre el ideario neoliberal, azul y blanco? 
Pablo Casado, nuevo delfín de la derecha, reparte saludos y agradecimientos a diestro y ¿siniestro? mientras mira de reojo las sombras y las pesadas cortinas tras las que pueden acechar los ojos de Soraya. Pero no pasa nada; esto es cosa normal en la política: que se lo pregunten a César (el pobre), aquel que fue apuñalado por (entre otros) Bruto, al que apreciaba como a un hijo. 
Propongo ahora una tercera acepción del verbo regenerar: "Someter las materias desechadas a determinados tratamientos para su reutilización". ¡Viva el DRAE!, que ha dado, otra vez, en el mismísimo clavo. Y sin ideologías sospechosas de rojez, rubor, ni giros izquierdistas. 

martes, 3 de julio de 2018

SÍ ES PAÍS PARA VIEJOS

Sé que lo que voy a decir extrañará a muchos: la guerra civil (la nuestra) no acabó en el 39, sigue latente, como las ascuas que parecen dormir en las hogueras y que reviven con la mínima corriente de aire.
La condición de este país, España, es cainita por naturaleza y algo hay en nuestros genes patrios que nos impulsa a un continuo enfrentamiento, sea por la causa que sea: desde el fútbol hasta las decisiones políticas, y un larguísimo etc. Este enfrentamiento, que sería sano si fuera educado, razonado y respetuoso, deja de serlo en el momento que el que se tira de cojones, de gritos, de amenazas, de descalificaciones, de ira, de envidias y (sí, también) de religión mal entendida. También. Aquí todo se resume a dos cosas: blanco y negro; izquierda y derecha; delante y detrás; eres de los míos o estás contra mí. Y aquí paz y después gloria (para algunos, claro).
Quien crea que lo del 36 pasó, que rasque un poco en el barníz de lo políticamente correcto y verá cómo salen vetas de un odio profundo (y nada hay más viejo que el odio) aún sin olvidar, aún sin cicatrizar, aún sin sanar. ¿Cómo entender este país lleno de cunetas con muertos; cómo hacerlo con asuntos como el del Valle de los Caídos; cómo, cuando es el único con monumentos a la victoria de una guerra supuestamente olvidada? 
Los que vivimos en pueblos comprendemos mejor estos asuntos, pues en los pueblos la gente recuerda con más encono cosas que pasaron y que afectaron directamente a quienes las cuentan. El odio, aunque maquillado, sigue soterrado y, desgraciadamente, vivo y sale disparado a la mínima ocasión, como sale disparada la lengua bífida de una víbora.
Sé que esto que digo es duro y que habrá mucha gente (jóvenes sobre todo, pero España es ya un país de viejos) que ignoren la historia reciente (muy reciente) y a los que todo esto suene a chino o a película de terror. Ojalá llevaran razón, aunque me temo que tarde o temprano no podrán eludir los genes que antes cité. 
Mientras, como dijo el poeta: "una de las dos españas...."  Y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra; aunque habrá quien se sienta libre de todo pecado, que para eso son quienes son y la razón está con ellos, siempre. ¡Cojones ya!

miércoles, 27 de junio de 2018

MANADAS

¿Qué pasa cuando una noticia se repite día sí y día también, semana tras semana, en las teles? ¿Qué pasa cuando se habla de cualquier tema por activa y por pasiva, congregando a todo tipo de "expertos", politólogos, charlatanes, listillos y demás carne de tertulia..nos? Pues pueden pasar dos cosas: Una, que el tema (sea cual fuere) se vaya degradando y pase de ser más o menos importante a ser mera anécdota, cuando no fruslería, chanza, pesadez o pesada recurrencia. Y dos, que se produzca un efecto "llamada" y lo que fuera cosa singular por lo tremenda y bárbara, pase a ser cosa común y buscada, generándose una especie de competición para ver cual es más "macho", cual más burro, cuál más cabrón, repitiéndose un esquema como lo repitiera un asesino en serie.
No puede ser casualidad que cuando una noticia  truculenta se repite mucho, esa misma noticia se calca en otro lugar, con otros protagonistas, pero (eso sí) con un afán de emulación que da que pensar. Ha pasado con asesinatos y secuestros y está pasando ahora con el tema "manada". El ser humano tiene una capacidad grande de mimetizarse con el mal, de ser su émulo, de competir en la carrera degradante por conseguir el podio de lo sórdido, de la maldad o del simple borderío, cuando no de la idiotez tamaño XXL (verbigracia: véase, la última restauración de San Jorge de Estella, trasunto de aquel Ecce Homo tristemente famoso).
Ya sé que hay que informar, que hay que enseñar también las miserias (y en eso hay expertos y no les faltará trabajo nunca). Otra cosa es cebarse, cebando al personal con carnaza como quien ceba a las pirañas hambrientas, hasta conseguir un lodazal de sangre y vísceras en el que revolcarse cual tomatina de prensa (curiosamente) amarilla.
Hay muchas manadas y no precisamente de lobos animales, sino de lobos humanos... y están esperando su momento de "gloria", momento, además, que puede estar santificado por televisiones sin escrúpulos que les importa una mierda teñir de idem las pantallas con tal de ganar puntos en el share canallesco.
Las ondas empiezan a oler mal (ya empezaron hace tiempo), pestuza que amenaza con degradar lo poco que de ética aún pueda quedar en los plasmas y en la sociedad. Que nadie se asombre si después del anuncio de colonia o de crema adelgazante-reafirmante, vemos a cinco energúmenos violando a una vaca, para ver luego en directo el nacimiento del Minotauro, monstruo que nos llevará a todos por delante, como justo castigo por nuestra estupidez supina, por nuestra crueldad innata, por nuestra ignorancia extrema.

martes, 5 de junio de 2018

PUES LO DE TODA LA VIDA

En este país aún se siguen escandalizando algunos (muchos) porque el Presidente del Gobierno (nuevo) no jura su toma de posesión; tan solo promete su cargo y lo hace, para más inri, ¡sin ningún signo religioso en/sobre/tras la mesa!: ni una Biblia, ni un crucifijo, ni una simple medallita de algún santo protector con advocación ad hoc. A estas alturas del Estado aconfesional (porque en eso estamos) esto debería ser lo más normal del mundo, pero aquí, ahora, con el lastre de siglos que España arrastra, resulta que la ausencia de crucifijos en actos oficiales aún suelta un pestazo considerable a azufre, a rojazo estalinista, a ateo indómito, a anarquista quema iglesias o mata curas o, lo que es peor, a antisistema revientabancos-quemabanderas-asaltapatrias.
La sombra de Torquemada sigue siendo alargada y aunque parezca que es tan sólo una figura de museo de cera, aún planea en el inconsciente colectivo, como planean las imágenes de aquellos próceres (de aquel prócer) caminando bajo palio hacia alguna catedral con aroma a incienso y bajo de sotana, para recibir las correspondientes bendiciones obispales; bendiciones que le guiarían por el rectísimo camino y evitarían la desviación de la católica fe, así como la ignorancia o dejación de las prebendas ganadas por algunos per sécula seculorum.
¿Cuándo entenderemos que la fe, que la religión, la Iglesia (católica en esta caso) es/son  una cosa y  que la política, las instituciones oficiales, las que nos representan a todos, son otra, otras?
El Poder, con mayúsculas, siempre ha estado ligado (y me temo que aún lo está) a la religión, como lo está (por definición) a la política y es cosa sabida que siempre han caminado de la mano, usando sus respectivos mensajes para fines de control, adoctrinamiento y represión. Ahora a esto se le llama sinergia; antes se llamaba "lo de toda la vida". ¡Como si pudiera haber otras cosas, otras opciones! ¡En qué cabeza cabe! Desde luego en ninguna tocada por corona, tiara o afán de poder omnímodo.


viernes, 18 de mayo de 2018

EL HUEVO Y LA GALLINA DEL HUEVO PRIMIGENIO

Si hacemos caso al Génesis (1:26), estamos creados a imagen y semejanza de Dios; si esto es así, Dios debe ser un ser de cuidado, habida cuenta de lo que el ser humano es capaz de hacer; me refiero a lo malvado que puede llegar a ser. No voy a entrar en todo aquello (que te conozco, bacalao) del albedrío, de la libertad... etc., razones que se alegan para justificar la maldad de las personas y su libre elección. El caso es, creo, que el Supremo la cagó cuando creó a la especie humana, si es que esto se produjo el algún momento y no somos resultados de una evolución o la consecuencia de una serie de azares que se dieron simplemente porque sí (Stephen Hawking dixit). Paso por alto lo del huevo y la gallina, por ser dilema irresoluble y podríamos estar dando vueltas ad eternum sin llegar a ningún sitio. Dejemos la fe para quien la tenga y la imposibilidad de llegar ningún sitio para quien no crea sino en lo tangible. 
A lo que iba: estamos enfangados en un lodazal de corrupción a nivel planetario (no, no sólo en España); mientras unos hablan de paz con la boca chica, otros se matan pocos metros más allá usando armas vendidas por los mismos "pacifistas" parlanchines; mientras unos se hartan de caviar, otros se mueren de hambre después de haberse extenuado con jornadas de trabajo para que los anteriormente citados puedan pagar ese caviar; mientras unos consiguen títulos con rapidez y facilidad pasmosa (olé sus "capacidades"), otros se descuernan para poder pagar másteres que no les servirán para nada en la cola del paro, pero que sudaron con ilusión y esfuerzo; mientras unos cagan en retretes de oro macizo, otros se van pata abajo en un arroyo de mierda, por la diarrea provocada por la malnutrición o las aguas fecales; mientras unos mueren sacando de la tierra mineral de oro, otros usan ese mineral para bebérselo en botellas de champán de diseño; mientras unos tienen la jubilación dorada asegurada gracias a su cargo público, otros se manifiestan por las calles para no perder las miserables migajas que les han quedado... etc, etc, etc. Por no hablar de los crímenes de toda especie, robos, violaciones, abusos y cuanto la mente humana sea capaz de imaginar, que es mucho y malo y peor.
Es verdad que también la especie humana ha creado el Arte y eso la redime en parte; es verdad que hay gente noble, honrada y de justo proceder; quizá sea eso lo que nos acerque más a Dios (dirán algunos) o al menos a una cara de Dios quien, como Jano bifronte, nos mira de reojo con una faz mientras con la otra se hace el loco.
No es difícil imaginarse a un Dios barbudo, colérico, entronizado y viejuno, imagen que nos ha legado la pintura clásica, a modo de icono humanizado. Y me pregunto si nosotros, creados por ese Dios,  somos su imagen, o hemos sido nosotros, nuestros miedos, quienes hemos creado a Dios a la nuestra... en fin, el huevo otra vez... y la gallina cacareando en el vacío como loca, preguntándose para qué va a poner el huevo de marras... y dónde. 

jueves, 3 de mayo de 2018

SEMOS ANIMALICOS

Todos somos animales políticos: quiero decir que todos estamos sometidos a decisiones políticas y por lo tanto, como afectados que somos por ellas, tenemos, inevitablemente, un posicionamiento frente a ellas, una postura... y esa postura es política, queramos o no. Nada hay más sospechoso que una persona que se califica como "apolítica", sencillamente porque es una postura imposible, un eufemismo que esconde, muchas veces, una ideología radical (casi siempre de derechas), disfrazada de "pasotismo" o de indiferencia ante los hechos consumados.
Dicho esto, y como animal político que soy, me permito una pequeña reflexión en torno al hecho "político", a la política.
Política, del latín politicus, significa "del, para o relacionado con el ciudadano"; por lo tanto nada de lo relacionado con el ciudadano le es ajeno; esta política (elevada a categoría de ciencia) se  basa en una ideología, pues es ésta la que la sustenta, le da vida y cuerpo, forma su estructura y pone en marcha sus acciones; acciones que llegarán a todos, a todos afectarán y a todos, como fin último, deberá tratar de hacer la vida más fácil, más humana, más justa. No voy a meterme en el jardín (demasiado espeso) de tantas y tantas ideologías  (de extremo a extremo, pasando por el fulcro) que ha habido, hay y habrá, pero sí quisiera señalar someramente un hecho, tan curioso como preocupante, que ya está instalado en nuestras políticas: el hecho del desenfoque de las ideologías, del sfumato de las ideas, para formar un conglomerado informe que, las más de las veces, no hacen sino sustituir esas supuestas ideas por intereses económicos, por intereses, a secas.
La política, como ciencia, como filosofía, como ética pública, debe, además, dar ejemplo en todo, pues es ella la supuesta guía, el referente, el marco por lo que todo lo demás se fija y transcurre y sin él, sin el ejemplo ético, los referentes se corrompen, los ideales desaparecen, la guía se transforma en totalitarismo y la fe en lo público pasa a ser chirigota y caricatura, cuando no corrupción, abandono de lo común y servilismo espurio.
Creo que los hechos acontecidos en estos últimos años, en España (para qué repetir aquí ejemplos que todos sabemos) corroboran estos preocupantes síntomas de una sociedad enferma, que ya es complaciente con la corrupción, sencillamente porque ella también muestra demasiados síntomas que huelen mal. La descomposición del sistema político es terreno abonado para toda clase de fanatismos, populismos, extremismos y otras derivas que prometen la salvación definitiva ante tanto hecho palmariamente desviado del sentido común, del recto gobierno, de la protección ciudadana y de la honradez exigible.
¿Se han extraviado los ideales, las ideas? ¿Hubo alguna vez 11.000 vírgenes? Preguntas que dejo ahí, con permiso de Jardiel Poncela, claro.

sábado, 24 de marzo de 2018

MÁSTER(S) DEL UNIVERSO... Y NO, NO ES UNA PELI DE CIENCIA FICCIÓN

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS TRANSFRONTERIZOS:
-Marzo de 2011: el ministro de Defensa alemán, Karl Theodor zu Guttenberg, dimitió de su cargo al ser acusado de plagiar su tesis doctoral  en Derecho. Guttenberg era el político más valorado en su momento, en Alemania. Renunció, además, a su título de doctor por haber copiado sin citar las fuentes el 20% de las 475 páginas de su tesis.
-La Facultad de Filosofía de la Universidad de Düsseldorf invalidó el título de doctor a la entonces ministro de Educación y Ciencia alemana Annette Schavan, por acusaciones de plagio, al incluir en su tesis textos que estaban copiados de otro trabajo; dimitió de ministro en febrero de 2013.
-La diputada del Partido Socialdemócrata alemán Petra Hinz, dimitió en julio de 2016 por haber falsificado su currículum.

PRESENTE NACIONAL PATRIÓTICO:
Hace unos días se destapa que la Presidente de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tiene un aluvión de irregularidades sobre su Máster en Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos; dichas irregularidades abarcan desde la nota aprobatoria a la misma tesis final, que ni siquiera aparece, como tampoco apareció por clase (según testigos alumnos que sí acudían) la susodicha Presidente (en calidad de alumna, claro)... etc. etc.
Con estos mimbres, la cesta final hace que estén bajo sospecha (muy, muy fundamentada) desde Cifuentes hasta el rector de la Universidad, pasando por funcionarios, catedráticos y hasta los conserjes que transportan los expedientes (y que al final, serán los que se coman el marrón, que para eso son subalternos... si no al tiempo).

REACCIONES:
¿Ha dimitido alguien? Por supuesto que no, por supuesto que NONONONOOÓ!!! Hasta ahí podríamos llegar. ¿Alguien piensa que esto es Alemania? ¿Alguien supone que nuestros políticos, rectores y demás fauna tienen algún tipo de decencia?  Yo, de verdad,  creo que hasta son inocentes, porque ellos mismos se creen sus propias mentiras de tanto repetirlas.
Item más: apoyo incondicional de los compañeros (de partido), con mensajes (léase Cospedal) que aconsejan a Cristina que "siga con más fuerza". La propia Cifuentes, en vídeo cuasi furtivo, vía Twitter, afirma con amplia sonrisa de hiena y supina mala uva "que no, que no me voy, me quedo aquí, trabajando por todos vosotros". Tan ricamente (esto lo agrego yo).

COROLARIO:
En este país no es preciso ser honrado ni decente, basta con saber aguantar el chaparrón, acurrucarse cual tortuga y esperar a que el temporal amaine. Al final, tenemos una memoria de mierda y todo termina olvidándose. Cuestión de aguante, nada más. Y en esto sí que nuestros políticos tienen un Máster de reputa madre. 

sábado, 17 de marzo de 2018

LA VIDA ES UN TANGAZO

Como empiezo a estar harto de todo (que ya más que harto estoy "jarto") y esa hartura me lleva peligrosamente a la pereza, traeré aquí la letra de un tango famoso: "Cambalache" y así me ahorro escribir una parrafada que exprese mi cabreo. Me limitaré a subrayar algunos versos para ayudar al lector (al que también presupongo harto) y así superar su pereza, pues es cosa ésta ya endémica y preocupante. En fin, ahí va la letra, que es, por cierto, de Enrique Santos Discépolo:

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...


Nada más que añadir; todo está dicho... y cantao.

sábado, 10 de marzo de 2018

¿SON ELITISTAS LOS ZAPATOS, EL COCIDO O DEL PAPEL HIGIÉNICO? PREGUNTO

Yo creía que la derecha española  había cubierto el cupo de cinismo; craso error: cuando parecía que el vaso  estaba a rebosar de esencia cínica, resulta que aún le cabe alguna gotita más, en perpetua generación de pasmo y despropósito.
Para muestra un trocito de cinta (podría elegir otros, pero me conformo con éste, de momento): respecto a la recién pasada huelga feminista del 8 de marzo, declaró la dirección nacional del PP que "esta huelga es ELITISTA  (el énfasis es mío) porque sólo la pueden hacer personas que tienen empleo"; item más: "...que es insolidaria con las mujeres autónomas que tienen negocio y no pueden cerrar". Cierro comillas. 
¡Manda huevos! (que diría un preclaro ex ministro conectado con aquel caso... Jak-42, creo, apellidado Trillo... ¿recuerdan?). 
Debe ser que la palabra "huelga" le da tal repelús al PP y partidos afines, ("huelga" sigue oliendo a rojo, a comunista... y lo que es peor: a trabajador) que no pueden evitar salir escopetados en dirección opuesta  a la tal convocatoria, venga de donde venga y sea cual sea su propósito o fin: es una reacción convulsa, inconsciente y automática, como de resorte relojero o mecanismo de esos que atrapan ratones con un muelle que da un golpe exacto y mortal.
Resulta que la huelga es elitista porque una huelga (por definición) sólo la puede hacer una persona con trabajo; afirmar que esta huelga es "elitista" es como decir que el cocido es elitista porque sólo lo pueden desear las personas que tienen hambre... o como asegurar que los zapatos son elitistas porque las personas que no tienen piernas no se los pueden poner... o como aseverar que el papel higiénico es elitista porque los que sufren de estreñimiento sólo lo pueden usar de forma esporádica y (a veces) dolorosa. Repito: ¡manda güevos! (y aquí uso la diéresis porque me parece más cañí).
Respecto a la "insolidaridad"...¿se puede llamar insolidaria a una persona que se manifiesta , no por ella en concreto (que también), sino por todo un colectivo, incluidas autónomas, madres, dependientes, maltratadas, amenazadas con despido, precarias de toda índole, inmigrantes, jefas, gobernantas, camareras, enfermeras...y hasta, en el colmo de un largo etc., hasta, repito, políticas? Yo creo que los insolidarios son ellos/as, políticos/as que, desde su poltrona altamente satisfecha, nos ven a todos/as como insectos que sólo merecen el desprecio y el aplastamiento (quizá, el spray insecticida, que es más civilizado).
Un apunte más: ministras ha habido que dicen haber hecho una "huelga a la japonesa"; trátese de las de Agricultura, Isabel Gª Tejerina; de la de Sanidad Dolors Montserrat y de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.
¡Pues claro que sí! Que no se diga que aquí no se apechuga... huelga a la japonesa. Que se lo digan a las "kellys", que se desloman haciendo habitaciones (el apunte no es mío,  es de la senadora María José López Santana, pero lo suscribo totalmente) o que se lo digan a las trabajadoras de las minas... Creo que la ministra Tejerina hizo la huelga en el Palace, desayunando tan ricamente... he leído por ahí. Itero: ¡Manda H-U-E-V-O-S! (cocidos en el Palace son otra cosa ¡dónde va a parar!)