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sábado, 24 de marzo de 2018

MÁSTER(S) DEL UNIVERSO... Y NO, NO ES UNA PELI DE CIENCIA FICCIÓN

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS TRANSFRONTERIZOS:
-Marzo de 2011: el ministro de Defensa alemán, Karl Theodor zu Guttenberg, dimitió de su cargo al ser acusado de plagiar su tesis doctoral  en Derecho. Guttenberg era el político más valorado en su momento, en Alemania. Renunció, además, a su título de doctor por haber copiado sin citar las fuentes el 20% de las 475 páginas de su tesis.
-La Facultad de Filosofía de la Universidad de Düsseldorf invalidó el título de doctor a la entonces ministro de Educación y Ciencia alemana Annette Schavan, por acusaciones de plagio, al incluir en su tesis textos que estaban copiados de otro trabajo; dimitió de ministro en febrero de 2013.
-La diputada del Partido Socialdemócrata alemán Petra Hinz, dimitió en julio de 2016 por haber falsificado su currículum.

PRESENTE NACIONAL PATRIÓTICO:
Hace unos días se destapa que la Presidente de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tiene un aluvión de irregularidades sobre su Máster en Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos; dichas irregularidades abarcan desde la nota aprobatoria a la misma tesis final, que ni siquiera aparece, como tampoco apareció por clase (según testigos alumnos que sí acudían) la susodicha Presidente (en calidad de alumna, claro)... etc. etc.
Con estos mimbres, la cesta final hace que estén bajo sospecha (muy, muy fundamentada) desde Cifuentes hasta el rector de la Universidad, pasando por funcionarios, catedráticos y hasta los conserjes que transportan los expedientes (y que al final, serán los que se coman el marrón, que para eso son subalternos... si no al tiempo).

REACCIONES:
¿Ha dimitido alguien? Por supuesto que no, por supuesto que NONONONOOÓ!!! Hasta ahí podríamos llegar. ¿Alguien piensa que esto es Alemania? ¿Alguien supone que nuestros políticos, rectores y demás fauna tienen algún tipo de decencia?  Yo, de verdad,  creo que hasta son inocentes, porque ellos mismos se creen sus propias mentiras de tanto repetirlas.
Item más: apoyo incondicional de los compañeros (de partido), con mensajes (léase Cospedal) que aconsejan a Cristina que "siga con más fuerza". La propia Cifuentes, en vídeo cuasi furtivo, vía Twitter, afirma con amplia sonrisa de hiena y supina mala uva "que no, que no me voy, me quedo aquí, trabajando por todos vosotros". Tan ricamente (esto lo agrego yo).

COROLARIO:
En este país no es preciso ser honrado ni decente, basta con saber aguantar el chaparrón, acurrucarse cual tortuga y esperar a que el temporal amaine. Al final, tenemos una memoria de mierda y todo termina olvidándose. Cuestión de aguante, nada más. Y en esto sí que nuestros políticos tienen un Máster de reputa madre. 

sábado, 10 de marzo de 2018

¿SON ELITISTAS LOS ZAPATOS, EL COCIDO O DEL PAPEL HIGIÉNICO? PREGUNTO

Yo creía que la derecha española  había cubierto el cupo de cinismo; craso error: cuando parecía que el vaso  estaba a rebosar de esencia cínica, resulta que aún le cabe alguna gotita más, en perpetua generación de pasmo y despropósito.
Para muestra un trocito de cinta (podría elegir otros, pero me conformo con éste, de momento): respecto a la recién pasada huelga feminista del 8 de marzo, declaró la dirección nacional del PP que "esta huelga es ELITISTA  (el énfasis es mío) porque sólo la pueden hacer personas que tienen empleo"; item más: "...que es insolidaria con las mujeres autónomas que tienen negocio y no pueden cerrar". Cierro comillas. 
¡Manda huevos! (que diría un preclaro ex ministro conectado con aquel caso... Jak-42, creo, apellidado Trillo... ¿recuerdan?). 
Debe ser que la palabra "huelga" le da tal repelús al PP y partidos afines, ("huelga" sigue oliendo a rojo, a comunista... y lo que es peor: a trabajador) que no pueden evitar salir escopetados en dirección opuesta  a la tal convocatoria, venga de donde venga y sea cual sea su propósito o fin: es una reacción convulsa, inconsciente y automática, como de resorte relojero o mecanismo de esos que atrapan ratones con un muelle que da un golpe exacto y mortal.
Resulta que la huelga es elitista porque una huelga (por definición) sólo la puede hacer una persona con trabajo; afirmar que esta huelga es "elitista" es como decir que el cocido es elitista porque sólo lo pueden desear las personas que tienen hambre... o como asegurar que los zapatos son elitistas porque las personas que no tienen piernas no se los pueden poner... o como aseverar que el papel higiénico es elitista porque los que sufren de estreñimiento sólo lo pueden usar de forma esporádica y (a veces) dolorosa. Repito: ¡manda güevos! (y aquí uso la diéresis porque me parece más cañí).
Respecto a la "insolidaridad"...¿se puede llamar insolidaria a una persona que se manifiesta , no por ella en concreto (que también), sino por todo un colectivo, incluidas autónomas, madres, dependientes, maltratadas, amenazadas con despido, precarias de toda índole, inmigrantes, jefas, gobernantas, camareras, enfermeras...y hasta, en el colmo de un largo etc., hasta, repito, políticas? Yo creo que los insolidarios son ellos/as, políticos/as que, desde su poltrona altamente satisfecha, nos ven a todos/as como insectos que sólo merecen el desprecio y el aplastamiento (quizá, el spray insecticida, que es más civilizado).
Un apunte más: ministras ha habido que dicen haber hecho una "huelga a la japonesa"; trátese de las de Agricultura, Isabel Gª Tejerina; de la de Sanidad Dolors Montserrat y de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.
¡Pues claro que sí! Que no se diga que aquí no se apechuga... huelga a la japonesa. Que se lo digan a las "kellys", que se desloman haciendo habitaciones (el apunte no es mío,  es de la senadora María José López Santana, pero lo suscribo totalmente) o que se lo digan a las trabajadoras de las minas... Creo que la ministra Tejerina hizo la huelga en el Palace, desayunando tan ricamente... he leído por ahí. Itero: ¡Manda H-U-E-V-O-S! (cocidos en el Palace son otra cosa ¡dónde va a parar!)

jueves, 18 de febrero de 2016

UNA BICICLETA, UN ESCRACHE, MUCHOS CAMALEONES

A un viejo comunista le preguntaron qué haría si tuviera una mansión. "Donarla al pueblo para que se hiciera un centro cultural o un hospital", respondió. "¿Y qué haría si tuviese usted una bicicleta?", prosiguió el interlocutor. "Cuidado, que bicicleta tengo", respondió en viejo comunista...
Este chiste me lo contaron hace muchos años y explica con suficiente sorna una verdad evidente: lo que yo tengo es mío; lo que no tengo, es de todos...
Viene todo esto a lo sucedido hace poco en Madrid, respecto al escrache sufrido por Javier Barbero, delegado de Seguridad, Salud y Emergencias del Ayuntamiento. El delegado fue abucheado y zarandeado de mala manera por policías que le increparon llamándole de todo. ¿Qué pasó después? Pues que para Barbero (quien participó en otros escraches anteriormente) aquello pasó de ser una "forma de protesta legítima" a ser "un ataque político al gobierno de la ciudad" y para Cristina Cifuentes (quien ya sufriera un escrache en otro tiempo) pasó de ser "un acoso intolerable, una vejación" a ser "una protesta legítima". Es decir: "yo era blanco y no me gustaba lo negro; ahora que soy negro no me gusta el blanco", por decirlo de alguna manera.
No voy a entrar en detalles de cómo se desarrolló es escrache, si éste fue politizado o no (por supuesto que sí), si las fuerzas de seguridad actuaron en ambos casos de igual manera (por supuesto que no). Voy al dato, que es extrapolable a toda la situación política, a todos los políticos. Nuestra vara de medir es flexible, cuando no de goma y se adapta a nuestras circunstancias de manera sorprendente: lo que hoy nos parece así, mañana nos puede parecer asao; según y cómo; según por qué; según nos movamos hacia barlovento o hacia sotavento. Y es la naturaleza del viento ser caprichoso y cambiante. ¿Los principios éticos? ¿Qué cosa es eso que pretende ser sólido cual roca? Ya se sabe: adaptarse o morir. Y esto está lleno de camaleones.

martes, 20 de mayo de 2014

EL ODIO

Hay muchos fenómenos sociales que están sucediendo últimamente ligados al uso y abuso de las comunicaciones. Así, no creo exagerar si digo que el móvil es ya una revolución social en sí y su utilización masiva está desencadenando consecuencias sociológicas que se pueden equiparar con lo que supuso en su momento el invento de la imprenta y sus posteriores aplicaciones. 
Por supuesto internet es el otro gran suceso sociológico íntimamente ligado con el anterior: la inmediatez, la facilidad, la enormidad de datos que se pueden manejar es brutal y ha desencadenado una forma nueva de entender la vida o, al menos, la sociedad. No se pueden poner ya puertas al campo... ¿o quizá sí? De cualquier manera, el monstruo está suelto, es invisible y es (en muchos casos) letal. Todo el mundo puede, ya, opinar; todo el mundo puede comunicarse a la velocidad de la luz; todo el mundo puede, también, insultar, vejar o denigrar... y todo, desde un supuesto anonimato (engañoso), con una facilidad que nos han vendido y que, a la larga, nos pasará a todos factura. Al tiempo. También, claro, internet nos facilita la vida, nos abre el mundo y nos facilita el trabajo. No entraré aquí en el control a los que estamos sometidos, sin saberlo... en fin, hay que pensar que esto de internet es un invento de militares... y yo, la verdad, nunca me fié de los uniformes.
A otra cosa. ¿A qué venía todo esto? Pues a la polvareda que han levantado ciertos comentarios malvados sobre el asesinato de Isabel Carrasco. Nos mesamos las barbas lamentando que algunos desaprensivos puedan mofarse del dolor ajeno, que puedan alegrarse de la muerte, violenta o no, de cualquier persona. Nos extrañamos, nos escandalizamos, no comprendemos... 
Yo me pregunto ahora qué está pasando en esta sociedad española cuando alguien dice públicamente y sin pudor que se alegra del mal ajeno (apuntaría aquí que me puede parecer una actitud poco estética, pero no un delito). Algo parecido pasó no hace tanto con el accidente que sufrió la delegada del Gobierno Cristina Cifuentes. Casos idénticos: gente que se alegra de la desgracia ajena; glorificación excesiva de las víctimas; alarma por el mal uso de las herramientas digitales; propuestas para regular su uso; propuestas de multas, propuestas de cárcel para los que se alegraron y que (curiosamente) siempre se identificó con grupos radicales de izquierda!!! No entraré en la valoración que de estos hechos hace e hizo la derecha... ni la izquierda, pero hay mucha chicha que cortar.
Quizá habría que reflexionar, aquí y ahora, sobre el porqué de estos odios; quizá habría que buscar las bacterias que están pudriendo las aguas sociales; quizá habría, no que justificar estos comentarios, pero sí encontrar su raíz, la causa que provoca este efecto odio.
No olvidemos que el odio, venga de donde venga, siempre tiene unas causas y, siempre, es letal, opaco y vengativo. Mal rollito.