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viernes, 17 de noviembre de 2017

LA SOMBRA DE STENDHAL (COSAS PARA SER FELIZ Nº 3)

Es posible que a los poetas solo los lean los poetas, labor harto endogámica y cosa inverosímil si se tiene en cuenta la cantidad de libros de poesía que se publican; las cuentas no cuadran: o alguien lee por cien o España está saturada de poetas o la mayoría de los libros de poemas van, directamente, al almacén polvoriento del olvido.
En fin, traigo a este rincón de cosas bellas, un libro de poesía: "Regiones Devastadas", de Guillermo Carnero.
Soy un lector compulsivo y desordenado, y mis gustos literarios oscilan normalmente entre la poesía y el relato corto. He de decir también que pocas cosas me sorprenden ya y poquísimas me tocan el corazón y el intelecto a partes iguales. Sí lo hace este libro que traigo.
Guillermo Carnero, pasada ya la resaca de ser "novísimo" (Castellet dixit), publica este su último libro casi con la timidez de ser un "libro menor", formado con residuos que se iban apartando de la "obra mayor" o más compleja que pudieron componer "Verano Inglés", "Espejo de Gran Niebla", "Fuente de Médicis" o "Cuatro Noches Romanas".  Regiones Devastadas está compuesto por poemas cortos y claros (todo lo claros que la estética de Carnero permite), de una claridad que se presenta a veces casi disfrazada, cuando no camuflada por un cultismo que excluye la pedantería y que yo, personalmente, agradezco, como agradezco una comida pequeña, pero exquisita (uno no está ya para comilonas ni chorizadas, que luego viene el reflujo).
El carácter eminentemente cultista de la poesía de Guillermo sigue aquí, sí, pero despojado de grandilocuencia y siempre al servicio de la belleza poética y del pulso trascendente. Se dialoga, por ejemplo, con Rodin, Arnold Böcklin, Tiépolo, Góngora, Bronzino, Boecio... y con un comerciante romano o un magistrado macedonio anónimo. Este libro se edifica con la ruina: lo olvidado está presente, escribe nuestro pasado desde el abandonado silencio de la piedra, el mármol o la inscripción, borrada casi por la mano inclemente del tiempo, apenas palimpsesto. Al final, los temas eternos: tiempo, muerte, olvido, deseo de perdurar (no obstante), restos que marcan lo que fue, destrucción, grandeza inútil, polvo...
Algunas migajas de poemas:
"Deja intacto este césped en que ondula/un silencio más limpio que la vida."
"Así caerá el olvido sobre la muerte impune,/para temor y asombro de los justos".
"Concédeme un desierto que engulla cuanto he escrito..."
"Permíteme que olvide lo que pude haber sido"
"Gracias, Señor,  por tu sabiduría:/ ver a quien enalteces/ me exime de la farsa de estar vivo"
"Quizás en otro tiempo alguien acuda/ a preguntarse en qué creyeron/ las ruinas que deje este poema".
Poemas para reflexionar sobre lo que hemos sido... antes, cuando la piedra estaba erecta en el pilar labrado, incólume aún al desgaste de nosotros mismos. Roma y sus fastos, Roma y sus calles enlodadas, el café  de la ópera de Viena o la música de Rameau,  no son sino una imagen latente en el daguerrotipo que esboza un retrato que muy bien pudiera ser el del poeta o el del lector.
Uno de los mejores libros de poemas que he leído últimamente. 



martes, 16 de mayo de 2017

CONTRA LA POESÍA (MALA)

¿Quién decide lo que es malo y lo que no lo es? ¿Quién se cree en posesión de la verdad que señala lo malo y lo separa de lo excelente y esto, a su vez, de lo mediocre?
En fin, hablemos un poco de poesía. El poeta, desde su mismidad, escribe y trata de comunicarse creyéndose en posesión de la verdad poética; no se entendería lo contrario, es decir: que el poeta construyese su edificio poético si no se creyera con la solidez de, al menos, un atisbo de verdad en su poética. 
Así pues, desde mi verdad, trato de escribir honradamente y (supongo que será cosa de la edad) trato de mantenerme fuera de estéticas que me parecen repelentes u obsoletas, cursis, trasnochadas, grandilocuentes, pretenciosas, cutres, megalómanas, endiosadas, ensi-mismadas... Estéticas (porque también ellas pretenden serlo) que rellenan su vacío sistemático con palabras huecas que sólo suenan bien; estéticas (por llamarlas de alguna manera) que hacen del "oficio" beneficio; estéticas que juegan a la lotería de los concursos como moneda de cambio, a cambio de algún trofeo feo; estéticas que rezan al dios desconocido de la poesía en genuflexión hipócrita con golpes de pecho que sólo pretenden hacer público espectáculo de arrepentimiento falso. 
No. La poesía es otra cosa; debe ser otra cosa. Estoy harto de malos poetas y (lo que es peor) de mala poesía a la que se le da una trascendencia inusitada, vana, superflua, totalmente prescindible por hortera, manida, pretenciosa, horrenda.
Ser poeta es un acto más que un hecho; uno creafabrica la poesía, vive en ella (quizá por ella) pero no ejerce de poeta, no debe hacerlo porque uno es poeta a pesar suyo; es, por tanto, un acto inconsciente el hecho poético; es la poesía una acción que reclama la embriaguez que le es dada al poeta, como le es dado el vuelo al pájaro.
María Zambrano, en su obra Filosofía y Poesía, apunta que el logos (palabra y razón) se escinde de la poesía, que es también palabra, sí, pero irracional. Y continúa:
Es, en realidad, la palabra puesta al servicio de la embriaguez. Y en la embriaguez el hombre es ya otra cosa que hombre; alguien viene a habitar su cuerpo; alguien posee su mente y mueve su lengua; alguien le tiraniza. En la embriaguez el hombre duerme, ha cesado perezosamente en su desvelo y ya no se afana en su esperanza racional. No sólo se conforma con las sombras de la pared cavernaria, sino que sobrepasando su condena, crea sombras nuevas y llega hasta hablar de ellas y con ellas. Traiciona a la razón usando su vehículo: la palabra, para dejar que por ella hablen las sombras, para hacer de ella la forma del delirio. El poeta no quiere salvarse; vive en la condenación y todavía más, la extiende, la ensancha, la ahonda. La poesía es realmente, el infierno. 
Y hablando de embriaguez, dijo Baudelaire en Le Spleen de Paris (perdonad que no traduzca, pero es que hice el bachillerato cuando se estudiaba francés):
Il faut être toujours ivre, tout est là ; c'est l'unique question.
.../...
Mais de quoi? De vin, de poésie, ou de vertu à votre guise, mais enivrez-vous!

Pues eso.



lunes, 24 de abril de 2017

VANITAS VANITATUM O A LOS DEMÁS QUE LES DEN

Vanitas vanitatum omnia vanitas, dice el Eclesiastés; es decir: Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Así es desde el Génesis; así sigue siendo.
Uno, en su (a pesar de todo) ingenuidad se pregunta de vez en cuando por qué diablos se sigue escribiendo poesía, si es un género endogámico, minoritario, ruinoso (cuando no calamitoso), muchas veces rechazado por la gente por su fama (algunas veces merecida) de críptico, pedante o snob.
Uno se pregunta por qué, si publicar poesía en este país es un penadero;  si el gremio de los editores muchas veces desprecia a los poetas, los maltrata económicamente y los ningunea, aunque (eso sí) no se puede negar que los tenga en nómina porque la poesía aún tiene un cierto halo de qualité, de rareza, aún es sinónimo de cultura elitista, de pobres raros que no se sabe muy bien qué demonios hacen, pero que lo que hacen es muy culto y muy espiritual, aunque no se entienda una mierda.
Yo creo que el motor (uno de los motores) que mueve al poeta, como a todo artista, es la vanidad, el ego desproporcionado. Y lo digo yo que escribo (o lo intento) poesía. Pero me miro al espejo y me veo y veo al mogollón de poetas más o menos afines que conozco o reconozco y... sí, reconozco la pandilla de egos inflados que pululan/pululamos, con nuestros versos bajo el brazo en busca del mejor lector que alabe lo estupendos que somos, lo cojonudamente que escribimos, lo extraordinariamente que buscamos entre las miserias del alma, lo sensibles que somos, la perfección de esa rima, de ese encabalgamiento encabalgado, de ese endecasílabo endecasilabado... ¿A alguien, de verdad, le interesa hoy la perfección de un endecasílabo, salvo al propio endecasilabador?
Contamos con los dedos las sílabas de los versos, las contamos también con los sístoles de corazón en una matemática inútil que sólo alimenta nuestro EGO, nuestra vanidad.
En los siglos XVI y XVII abundaban los vanitas, género de pintura en el que se representaba la fugacidad de la vida, la inutilidad de las pasiones y los placeres; era una pintura moralizante que derivaría en los memento mori, como una pintura más agresiva, directa, menos gratificante a la vista; más específica y clara en su mensaje sobre la certeza de la muerte como única certeza de la vida.
No sé si ahora convendría, de vez en cuando, echar un vistazo a algún cuadro de estos géneros (tan españoles, por otra parte) para recordarnos lo que somos, hacia dónde vamos. 
Pero estamos en otro tiempo, en otra dimensión. Ahora no queremos pensar en lo que vendrá; ahora nos basta con creernos únicos en nuestra especie única; nos basta con sabernos ego, puro ego; es decir: Yo, yo, yo-yo. Medida del universo todo: yo, como en un renacimiento sin Rafaeles ni Leonardos ni Tizianos. 
Pues eso: yo-yo. A los demás (si los hubiere) que les den.

lunes, 13 de marzo de 2017

¿HUBO ALGÚN HOMBRE JUSTO, ALGUNA VEZ? ¿Y ALGUNA MUJER..?

Pues sí, el pasado día 11, en Alcázar, en la Fundación Isidro Parra, presentamos mi "Phaebus Habla" por segunda vez. 
Los libros de poesía son como juguetes a los que se agota la cuerda enseguida y se ven abocados más pronto que tarde, al ostracismo y al olvido; por eso, un empujón de vez en cuando, no les viene mal y ayudan a mantener esa inercia que la ilusión del poeta, la mala distribución y la desidia general no siempre son capaces de mantener.
Gracias a todos los que asistieron y particularmente a Edmundo, barbudo amigo, por su emotiva presentación.
Después de toda la parafernalia social que conlleva este tipo de actos, uno se queda un poco vacío y, sobre todo, le queda esa pregunta tremenda por hacer: "¿sirve de verdad todo esto para algo?", para continuar... "y la poesía... ¿sirve para algo?"  Pero ya lo dijeron otros antes que yo: la utilidad de lo inútil; los cacharros viejos, la memoria almacenada, el tiempo que nos destruye, las caricias que deseamos. Una manera de entendimiento; no una comunicación. Un planteamiento de preguntas; no de respuestas.
Y ya puestos a preguntar: ¿Hubo alguna vez algún hombre justo? ¿Y alguna mujer? ¿Y algún otro ser de sexo desconocido?
Mientras encuentro respuesta, ahí va una foto del acto.


viernes, 26 de agosto de 2016

PHAEBUS HABLA (PERO CALLA MÁS)

Bueno, el pasado día 19 (viernes), presenté oficialmente en la Biblioteca Municipal de mi pueblo (Manzanares), mi último poemario publicado: "Phaebus habla". Otro hijo más que nace porque ya se estaba haciendo viejo en mi útero y corría peligro de aborto chungo; así las cosas, había que dar a la luz lo que estuvo en la oscuridad y gemía con rabia por aflorar a la visión del siempre hipotético lector.
El acto, a pesar del calor y el baloncesto, contó con la presencia de un público fiel y de un puñado de amigos que son, en el fondo, quienes nos leen y nos soportan.
La poesía es como las truchas: se pasa la vida luchando contra la corriente de un río, nadando contracorriente para desovar, muriendo muchas de ellas en un intento desesperado por poner sus huevos allí donde nacieron, un afán exhaustivo por volver a la raíz, por buscar un origen y afirmarse en sí mismas. Lucha que se convierte en el fin de una vida, en la supervivencia como arte de llevar la contraria.
Me voy por las ramas. Quien quiera sacar conclusiones, que las saque; quien no, no; tampoco importa mucho.
Ahí dejo alguna imagen de la tertulia que se  montó en mi estudio, después del acto de presentación en el que, por cierto, hubo música interpretada por dos jóvenes entusiastas (Marina y Pablo), presencia oficial por parte de la municipalidad y alusiones literarias de primer orden que Cristóbal, incansable amigo, apuntó con generosidad. 
La luz azul es una metáfora poética; la ausencia de informaciones (al día de hoy, 26 de agosto, no he visto ninguna referencia de la presentación en prensa escrita, aunque quién sabe si habrá algo en el tótum revolútum internauta, que es como decir en lo efímero fantasmal, o sea: en la nada) es también significativa. 
Por dejar, ahí lo dejo. Me voy a desovar corriente arriba; a ver si llego al origen y no muerdo el anzuelo de ningún pescador.





miércoles, 22 de junio de 2016

UN TRABAJO DE MIERDA

Siempre me he preguntado qué nos mueve a los poetas para seguir en la brecha: es decir, para seguir escribiendo, para seguir creando (o intentarlo al menos) poesía. No es por dinero (al contrario), no es por fama, no es por poder... es (y en esto coinciden mis amigos poetas) por ego. Así de sencillo. Se explica que aguantemos carros y carretas, gastos, críticas, sinsabores varios... en un carrera que no sabemos a dónde va (si es que va  a alguna parte, que lo dudo). Luchamos contra los elementos, contra la sociedad, contra los políticos, contra nuestros propios colegas, contra las editoriales, contra las reseñas en publicaciones que se resisten siempre a salir (¡oh desgracia!), contra la precariedad cultural y contra el país todo. Nos mantiene el ego, como una bestia autosuficiente.
¿Qué es un poeta? Un ser patético en muchas ocasiones; un ser que pretende buscar la verdad preguntando siempre sin dar nunca una respuesta; un ser que vive de la vanidad porque cree ver lo que los demás no ven; un ser peripatético (entiéndase de quien da vueltas alrededor de algo haciendo preguntas sin encontrar respuesta). Quizá Platón tenía razón cuando renegó de poetas, tachándolos de seres que utilizan los sentimientos y las emociones para alejarse de la realidad, creando mundos ficticios que son imitación de la imitación y por lo tanto, falsos, pura apariencia. Esto lo dijo Platón, que conste.
Bueno, un trabajo de mierda, se podría decir. Como esos de los que tan ufanamente se regodean los políticos en haber conseguido: más trabajo, menos salario, menos derechos, menos vacaciones, más precariedad en todos los aspectos: hacer de un trabajo de los de antes, tres o veinte, como quien reparte la miseria de un mendrugo de pan. Un retroceso de cojones en lo laboral, en lo social, en lo económico, en lo personal. Pero se me va la olla y me pierdo otra vez por las curvas y las transversales. 
¿Un trabajo de mierda? ¿Unos trabajos de mierda? ¿Por qué será que uno siempre tiende a la escatología como medio de desahogo? El rey Midas todo lo transformaba en oro con su tacto; ahora todo lo transforman en mierda, inundados como estamos en estercoleros, cementerios de neumáticos, tarjetas negras, cuentas opacas, consultores interesados, políticos corruptos, calificaciones incalificables de suelo, ladrillazos varios, pelotazos, codicia sin fin... ¡ Oh Midas!
¿Para qué, por qué? 
Nada, que sigo haciendo preguntas y sigo sin dar respuestas. Debe ser que soy poeta ¡Qué razón tenías Platón! Menuda mierda.

domingo, 19 de junio de 2016

MÁS EXPOSICIÓN

Unas imágenes de la exposición de algunos de mis poemas objeto, realizada en la Iglesia de Los Remedios (Paraninfo de la Universidad de Alcalá en Guadalajara), inaugurada el día 17 y que estará hasta el día 24. 
Se han aunado los sonidos, las imágenes, los objetos y, naturalmente, la poesía. Sin ella esta exposición no sería nada. Ni la exposición, ni yo, suponiendo que sea algo (que muchas veces lo dudo).
Gracias a todos los que la han hecho posible:












miércoles, 4 de noviembre de 2015

HARTO

Harto ya de tanta noticia política, de tanto sinsentido, de tanta corrupción, de tanta grisura, de tanto ruido, de tanta estadística interesada  (desorientada o desorientadora), opto por la poesía. Tan necesaria como siempre y más ahora (y me repito). Recurro a la poesía para mostrar las heridas y para ofrecer un poco de bálsamo a quien quiera un lenitivo de amplio espectro. 
Ahí va:

Strada dell'abbondanza

A fuerza de explotar a los esclavos
y robarse dinero público,
hubo auge en los negocios. Así los ricos
se volvieron más ricos, mientras los pobres
redoblaban su hambre y su miseria. La ciudad
desbordó sus antiguos limites, perdió sus rasgos
originales, fue reconstruida
según los lineamientos del imperio. También el habla
se corrompió con los hablantes. Y el lujo
entró como la hiedra en muchas partes.
Combatieron el tedio con la droga.
Nos legaron imágenes de sus actos sexuales,
como extraño presentimiento
de su fragilidad. Y entre robos
y asesinatos dondequiera, el terror
extendió su dominio. Miedo en la alcoba
y pánico en la calle. Furia y pena.
Sobre todo odio
proliferante. Porque el bien camina
pero el mal corre (y no se sacia nunca).
Todo esto sucedió en Pompeya, la víspera
del estallido del Vesubio.

                                                                 José Emilio Pacheco. Premio Cervantes 2009.
                                                                 (del libro "Los trabajos del mar")

domingo, 18 de enero de 2015

BEACH SCENES: UNA PRESENTACIÓN DE ALGO INÚTIL, PERO BELLO

El próximo 24 del presente enero, a las 8 de la tarde, en la Fundación Isidro Parra de Alcázar de San Juan, presento mi último libro: Beach Scenes. Una pieza cuasi única, breve y bella, como un preludio de Chopin. Sí, ya sé que es demasiado pretenciosa esta comparación. Que Chopin me perdone.
Ahí van unas imágenes del libro:






Y ahora me preguntarán: ¿Por qué el título en inglés? ¿Por qué la presentación en Alcázar y no en Manzanares (su pueblo y el mío) ¿Por qué persisto en esto tan inútil de la poesía? ¿Por qué me gusta Chopin?
La respuesta a estas y otras apasionantes preguntas se podrán saber el susodicho día 24, entre vino, música y poesía. Lo demás, es silencio (en el sentido literal del término).
¿Hay quien dé más por menos?

domingo, 11 de mayo de 2014

UN RECITAL DE POESÍA. UN VIAJE. EL TREN. MUCHA GENTE.

El pasado viernes, día 9, en el Matadero de Madrid, tres poetas de por aquí (quiero decir, de la Mancha): Amador Palacios, José Ángel Gª y un servidor, leímos poesía (lo de leer es un decir, al menos en mi caso).
Ciertamente, esta vez sí, se trataba de "un marco incomparable" en el que habita la Cultura, ya se trate de poesía, de teatro, de cine, de exposiciones... etc. Una factoría de Cultura, en fin, en el que el diseño de vanguardia se alía con el buen gusto y éste con la educación y el buen rollo. Un gustazo, vaya. 
El sábado, con la cabeza llena aún de poesía, paseamos Madrid. Mucha gente. ¿Demasiada? Supongo que, acostumbrado como estoy al semi desierto manchego, las aglomeraciones me imponen o me acojonan un tanto, aunque he de reconocer que el anonimato de la masa tiene su parte buena, al darnos un barniz de modestia, al hacer que nuestra unicidad se funda con tantas otras y nos haga reconocer (¡cómo no!) que somos una partícula más, como tantas otras, no tan única como creíamos, no tan especial, no tan acojonante.
¿Y la crisis? Ya salió. Casi se me olvida al ver tanto consumo apresurado, tanta bolsa del Corte Inglés, tanta terraza llena... eso, claro, si paso por alto a mendigos, a parias tirados en las aceras, a "compradores de oro" con carteles amarillos, a letreros de "se vende"... etc, etc. 
Ver, oír, callar, andar por las calles con la cabeza llena de poesía. Gente alrededor, mucha. Nada nuevo. De la mano, Charo; en la mano, unos discos de buena música. La miseria existe, sí, y está muy cerca. Pero dejadme hoy, cuando el sol se está poniendo, que crea que no es sino un invento de desaprensivos. Sé que es mentira, pero dejadme que lo crea, hoy.
Ya anocheciendo cogemos un tren en una soledad cómplice; desde las ventanillas un paisaje caótico, casi negro, aparece y desaparece a ritmo de traviesa atravesada. El sol, definitivamente, muere, sabiendo que volverá mañana. Él sí, nosotros... ¿quién sabe? 
Y nos alejamos de Madrid como quien se mete en un túnel de noche: al final, quizá, ni siquiera exista una luz  y todo sea un viaje extraordinario hacia (como dijo Fernán Gómez) ninguna parte.


viernes, 21 de marzo de 2014

DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA

Ya sabemos que hay días para todo: día del padre, de la madre, de la música, del alzheimer, de los enamorados, de los balandros blancos... y así sucesivamente. Hoy es el día mundial de la Poesía, según la Unesco. 
Siempre me he preguntado para qué sirven estos días, aparte de (en algunos casos) fomentar los regalos envueltos en papel brillante. Hoy podría ser un buen día (cualquiera lo es) para regalar un libro de poesía; ya saben: un buen día para acercarse a esos lugares anacrónicos llamados librerías y hacer un pequeño gasto en un producto obsoleto: un libro de papel. 
Me temo que este día pase sin pena ni gloria en lo que respecta a la Poesía, cosa, por otra parte, que ya tiene carácter de "natural" en un país como España, tan alejado siempre de poesías, literatos y cultura en general.
¿Poesía? ¿Y eso qué coño es? Pues la verdad es que no podría contestar a esta pregunta, tan aparentemente fácil de responder. ¿Poesía? ¿Y eso me lo dices tú? Algo natural (lo de la Poesía, se entiende); algo que debería ser de consumo diario, como el café con leche. Aunque lo de consumo suene fatal. La poesía ¿es consumible? ¿Se consume un soneto como se consume un donut? Aunque primero habría que preguntarse si tenemos necesidad de acercarnos a la poesía para consumirla, si tenemos necesidad como la tenemos de tantas cosas, fungibles y superfluas en tantos casos.
No sé si debemos "consumir" Poesía. Lo que sí sé es que ésta (la Poesía) debe ser necesaria, cercana, iluminadora, salvadora y (en estos tiempos sobre todo) combativa. Imprescindible en cualquier caso.
Día internacional de la Poesía ¡Vaya cosa! Con la que está cayendo, con la que nos cae diariamente, con lo que nos quitan diariamente. Pues por eso: porque la poesía no es desahuciable, porque la Poesía es (sigue siendo) un arma pacífica, esclarecedora; porque la Poesía nos enseña, nos señala, nos hiere y nos salva diariamente, silenciosamente... como nos salva cada día la luz, el amor, la conciencia limpia. 
¿Viva la Poesía, pues? ¡Pues que viva y nos haga vivir, siempre!

lunes, 3 de febrero de 2014

FELIX VS LUIS O ALGO MÁS QUE DOS NOMBRES PROPIOS

La semana pasada fallecieron Félix Grande y Luis Aragonés. Poeta uno y futbolista el otro. Los dos, únicos en sus respectivas actividades; los dos, grandes en sus oficios. 
Lo que me planteo desde aquí es el seguimiento informativo, sobre todo televisivo, que han tenido estos óbitos. Mientras el fallecimiento del futbolista se reseñó hasta la saciedad en todos y cada uno de los telediarios, sin escatimar tiempo ni espacio, el del poeta pasó como de puntillas (eso si pasó, porque alguna cadena ni siquiera lo mencionó).
La televisión puede ser (y lo es) reflejo de un país, aunque no sé muy bien si aquella es reflejo de éste o al contrario: éste lo es de aquella. En cualquier caso, lo que está claro es la importancia que se le da aquí a la Poesía (y por ende a la Cultura) y la importancia que se le da al deporte (perdón: al fútbol). Nada que ver. 
Siendo como han sido los dos personajes de quienes hablo, grandes, parece ser que uno (o lo que representa ese uno) merece más la reseña informativa, el Prime Time, que el otro (lo que representa el otro). 
No se trata de tú eres más o menos que yo; se trata de apreciar lo cada uno hace y la influencia que cada uno tiene en algo tan importante (eso creo al menos) como la Cultura, que es barómetro fidedigno de la situación espiritual de un país.
Pero eso (la Cultura) quizá sea demasiado pedir en un país ensimismado (o idiotizado) con el balón y los contratos millonarios de estrellas balompédicas. Eso (la Cultura) se hace diariamente, y no usa patadas para crear, ni insultos, ni gritos, ni hooligans, ni alirones, ni vuvucetas... vamos ¡una pena! ¿Cómo se va a comparar un estadio rugiente con un poema? ¿Cómo una chilena con un haiku? ¿Cómo los millones que genera la Roja con las reflexiones que propone Félix Grande? 
Y para terminar: ¿Quién lee poesía en este país, estando el Marca? Mariconadas.

Post scríptum: de las noticias de las muertes de Jose Emilio Pacheco, Juan Gelman o de Claudio Abbado (poeta mejicano el primero, poeta argentino el segundo y director de orquesta italiano el tercero), mejor ni hablamos.

martes, 26 de noviembre de 2013

POESÍA PARA NÁUFRAGOS II

Los días 22 y 23 del presente, se celebró en Cuenca el "II Festival de Poesía para Náufragos": un encuentro poético en una poética ciudad. Allí nos congregamos una grupo de poetas de variada estética y pelaje, pero con un máximo común denominador: la pasión por la Poesía. El encuentro fue organizado, principalmente (que no únicamente) por Miguel Ángel Curiel y José Ángel García, poetas talaverano el primero y conquense-madrileño el segundo. Esforzados inconscientes, predicadores del desierto. Amigos.
No voy a reproducir la lista de participantes. Diré que todos acudimos sin ningún ánimo de lucro; al contrario: todos pagamos nuestra estancia, nuestro viaje y (salvo la última cena) también nuestro alimento.
¿Y qué importa todo esto al respetable? Probablemente nada, pero nada de nada. ¿Debería importar algo? ¿Debería ser noticia esta reunión, este festival? Las noticias están en otro lado, en otros lados: en las mentiras de los hemiciclos, en las muertes de las carreteras, en los asesinatos de alcoba, en la rapiña de las preferentes... Luego, en algún rincón, está Ella. Pero está.
La Poesía es una fuerza autónoma, una pasión que se sustenta a pesar de todo, a pesar de todos, incluso a pesar de determinados poetas. La Poesía (siempre con mayúsculas) sobrevive por encima de todo y tiene (diría yo) entidad autónoma. La Poesía está en todo, como un aliento que no necesita más que del ojo entrenado para ser reconocida, para ser vista, para ser vivida.
En Cuenca nos encontramos un grupo de esos locos bajitos llamados poetas. 
Nada nos falta, nada nos hace falta: ni subvenciones, ni palabras de ediles, ni prólogos políticos, ni políticas educacionales, ni "marcos incomparables", ni "broches de oro", ni flores naturales, ni primeras ediciones, ni palmaditas en el hombro, ni nombradías espurias, ni orlas de diplomas de hijos adoptivos... Un puñado de palabras, eso sí. Nada más. Un puñado de palabras solamente y, quizá, un vaso de vino para compartir la sed.


Grupo de náufragos a la deriva

sábado, 11 de agosto de 2012

ALGO DE POESÍA PARA VER, PARA OIR, PARA COMPRENDER

Acabo de leer una antología de poesía breve en inglés publicada por La Isla de Sistolá y traducida por Hilario Barrero bajo el título de Lengua de Madera.
Voy a traer aquí tres poemas, tres, de este libro (espero que no les importe a los editores ni al traductor).
La poesía es más necesaria que nunca (ya lo he dicho antes) y estos poemas lo demuestran. Con una clarividencia pasmosa, muestran que lo verdadero,  no sólo es necesario, sino revelador.
Quien tenga oídos para oir, que oiga; quien tenga ojos para ver, que vea. Los que quieran ser sordos y ciegos, que sigan en su sordera y en su ceguera ¡allá ellos! Lo malo, lo fatal, es que, en gran parte, dependemos de gente que no quiere oir, que no quiere ver.
Los poemas:

LA PRUEBA DEL PAREDÓN

Cuando ellos dicen: "¡Al paredón!"
y el pelotón gira a la derecha,

¿con quién te quedas? ¿Con el pelotón
o con el hombre contra el paredón?

En cualquier caso
te hallas de pie contra el paredón.

                                                     Louis Simpson

TEMOR

El temor pasa de hombre a hombre
sin saberlo,
como una hoja pasa su temblor
a otra.

De repente todo el árbol tiembla
y no hay ni rastro de viento.

                                           Charles Simic

EL JEFE CONTRATA

Quiero un hombre que no tenga nada que ganar.
Quiero que su rostro diga: no tengo nada más que
perder.
Quiero ver sus manos;
que no le importarán las horas,
que permenacerá en su puesto, que el salario nunca será
justo.

                                            Charles Simic









jueves, 1 de marzo de 2012

POEMA RABIOSO EN LA PARED

Poema escrito en la pared de una celda de máxima seguridad de la cárcel de Kingman, en Arizona.
La traducción es algo penosa, pero bastante literal.

Me quiero morir despacio,
de perfil.
Me quiero morir con la luz de frente,
como un camino por andar.
Me quiero morir
después de haber matado
a tanto hijo de puta que anda suelto.
Me dicen que la vida es sagrada.
Yo creo que no,
que la vida se la inventó un Dios rabioso
para joder al personal.
En fin,
morirme, sí, después de sentir la sangre
de otros.
Los culpables de que la vida sea así.
No me arrepiento.
¿Para qué?
Que sus leyes me juzguen.
Yo ya juzgué con las mías.
Y todos son culpables.

jueves, 22 de septiembre de 2011

SHOW MATUTINO (TEORÍA DE LOS COLORES)

En la televisión
el humorista cuenta un chiste malo.
El público aplaude, forzado,
y ríe con risa falsa.

El chiste iba de un negro y un blanco.

Las risas, en blanco y negro.

El humorista, gris.

La televisión, a todo color.