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miércoles, 19 de julio de 2017

LA VICTORIA ¡VAYA QUE SÍ!

18 de julio, 2017: 
Veo (y oigo) con estupefacción las declaraciones (en la Cuatro) de un señor afirmando que si se exhuma el cadáver de Franco del Valle de los Caídos, "correrá sangre". ¿Quién dijo aquello de que todo estaba "atado y bien atado"? Efectivamente, así ha debido de ser, cuando, pasados ya 42 años tras la muerte del dictador, aún se pueden escuchar afirmaciones semejantes.
Veo manifestaciones brazo en alto, oigo el "Cara al Sol", por las calles desfilan jóvenes (que ni siquiera habían nacido cuando Franco murió) con camisetas estampadas con el águila preconstitucional; en el nefasto Valle de los Caídos se dicen misas en loor del dictador, por si necesitara alguna ayudita en el más allá para auparse definitivamente al reino de los cielos y morar a la diestra del Padre con las bendiciones todas del clero y el aroma del incienso rancio.
Que España es diferente, lo sabemos, ¡vaya que sí! Que España sea el único país demócrata en el que se sigue manteniendo la memoria y el legado de un dictador (en calles, plazas, colegios, institutos, etc. etc.) es harina de otro costal. Que España siga manteniendo una mochila llena de muertos fusilados, con el beneplácito del gobierno y la ignorancia de la mayoría de los partidos, es harina de otro costal. Que la mayoría de los niños ignore que en este país hubo una guerra fratricida, porque simplemente no se les enseña historia, es harina de otro costal. Que alguien diga que "a nosotros no nos interesa el pasado porque miramos al futuro", es harina de otro costal. Que el miedo siga instalado en el tuétano de muchos ciudadanos, hoy, pasados 78 años de la gloriosa "victoria nacional", es harina de otro costal. Que aún se baje la voz para referirse a las barbaridades de la guerra civil, es harina de otro costal. Que haya partidos políticos que por acción u omisión impidan la limpieza de la memoria histórica, sanando de una vez por todas las heridas falsamente cerradas, es harina de otro costal... ¿De qué costal? Del costal del miedo, del costal de la incultura, del costal de la infamia, del costal de la injusticia. Del costal hediondo de una dictadura que asoma aún (sí, aún), a poco que se rasque la pintura brillante de nuestra llamada democracia, como diciendo: "Todo quedó atado y bien atado. Y aquí seguiré ad eternum (y ad nauseam)".

martes, 18 de octubre de 2016

ALGUNA ENSEÑANZA, NO POR ANTIGUA MENOS ÚTIL Y ALGUNA PREGUNTA OBVIA

Sabido es que Sócrates no dejó escrito alguno, pues suponía que la escritura no es medio adecuado para la búsqueda de la verdad y por ende para su transmisión. Él (Sócrates) utilizaba el diálogo como forma de conocimiento y la mayéutica como forma de educación y aprendizaje supremo; es decir: usaba las preguntas y los razonamientos para plantear cuestiones que, tras profunda discusión, afloraban las verdades que cada cual lleva dentro de sí, aun sin sospecharlo, como una semilla. 
Platón, discípulo del anterior, dejó, éste sí, escritos en los que transmitió las enseñanzas de su maestro y las propias, y lo hizo usando la forma genérica de "Diálogos". El conocimiento era para Platón "el DIÁLOGO que el alma mantiene consigo misma".
Como siempre, los antiguos lo inventaron todo y todo es ya repetición, aunque ésta sea variación de la variación. Según Sócrates, no se podía enseñar algo a alguien si éste creía saber ese algo ya; la cuestión esencial para llegar al conocimiento es la aceptación del desconocimiento. Por otra parte, el verdadero ignorante desconoce que lo es, alardea de sabio y cultiva el engaño en lugar de la honestidad, cualidad ésta del verdadero/a hombre/mujer sabio/a.
Señalar, aunque sea de sobra conocido, el hecho de que Sócrates acabó como acabó: obligado a tomar cicuta. Su pecado: ser hombre honrado, consecuente y sabio.
Me pregunto (y sé que la pregunta es obvia) cuántos de nuestros políticos creen de verdad en el diálogo, cuántos se creen en el desconocimiento antecesor a la verdadera sabiduría; cuántos ignoran que son profundos ignorantes y por lo tanto prepotentes, viciosos, deshonestos y corruptos.
El diálogo como forma de conocimiento. como pilar fundamental de la Democracia, es algo cada vez más raro, aunque no lo sean las continuas apelaciones que todos hacen hacia él, pero... ¿cuántos, de verdad, quieren llegar a él, cuántos quieren  la luz que los pueda iluminar? 
El entendimiento entre opuestos es un medio de conocimiento, pues nadie (ni siquiera Sócrates) tiene la verdad absoluta, ésa que algunos pretenden llevar como recurso último y único para la salvación suprema. 
Tampoco esto, quizá, sea verdad. Olvidad todo lo que habéis leído y pensad por vosotros mismos.

lunes, 9 de mayo de 2016

UNA ENSALADA DE HOSTIAS O UNA LECCIÓN DE DEMOCRACIA

Se ha abierto la veda de los cazadores de votos. Otra vez comenzamos con las campañas electorales (aunque me pregunto si alguna vez salimos de ellas). Situados en este tiempo, la cuestión (o cuestiones) es (son): 
¿Qué cosa(s) nos dirán que no nos hayan dicho ya? ¿Qué promesas nos harán que no nos hayan prometido ya? ¿Qué nueva justificación nos revelarán por no haber llegado a algún acuerdo sensato? ¿Acaso lo que no han hecho en tantos meses, lo harán ahora, justo ahora? ¿Sacarán de la chistera el definitivo conejo mágico por arte de birlibirloque? ¿Qué nueva sonrisa nos mostrarán para llevarnos al huerto de la urna? ¿Qué lógica aplicarán para justificar el menosprecio que entre ellos se tienen y, de paso, el que tienen por toda la ciudadanía rasa? ¿Qué harán para que "ahora sí; antes no"? ¿Por qué tenemos que reafirmar nuestra confianza en cualquiera de ellos ahora, cuando han demostrado que el pacto es imposible, que la unión es ciencia ficción, que las poltronas son el fin, que no hay un mínimo común múltiplo, pero sí  ni un máximo común divisor?
La base de toda Democracia es, por definición y lógica, el diálogo. Lo opuesto al diálogo son las dictaduras, las tiranías y la estulticia. Quien no esté preparado para el diálogo, quién se crea que está en la posesión de la verdad única, quien se crea el elegido para salvar la patria, quien diga aquello de "o conmigo o el desastre total"... ése (esos) necesita(n) con urgencia un lavado de democracia y humildad para ponerse mínimamente a la altura del Pueblo al que aspiran representar.
Mientras tanto, uno mira con sorpresa las estadísticas, pues, cuando menos, es sorprendente que el PP siga apareciendo como ganador, después de los despueses (después de sus despueses). No sé qué habrá que hacer en este país para perder la confianza del Pueblo. ¿Más corrupción aún? ¿Más nepotismo? ¿Más recortes? ¿Más pantallas de plasma? No sé. 
Yo es que no entiendo, supongo que debo ser de otro planeta y no me entero de nada en absoluto, mientras sigo en mi platillo volante dando vueltas, tratando de encontrar una pista donde poder aterrizar decentemente... mientras, me las dan todas, pero todas, en el mismo sitio. Una ensalada de hostias, vaya. Y duele.

domingo, 14 de junio de 2015

EN MI PUEBLO, COMO EN EL RESTO DE PUEBLOS...

En mi pueblo, como en el resto de pueblos españoles, se celebró ayer la investidura del nuevo alcalde y concejales, de acuerdo a los resultados de las últimas Elecciones Municipales. Una de las pocas ocasiones en que uno siente la Democracia, no como cosa abstracta, si no como cosa viva y real. Bien.
Asistí como tantos vecinos, al acto, en un Gran Teatro abarrotado, y fue, ¡vive Dios! un acto del que se pueden sacar muchas y sustanciosas consecuencias.
No voy a describir lo que pasó con detalle (llevaría demasiado tiempo y espacio) y, a estas alturas, ya sabrá el pueblo entero lo que allí sucedió. Comentaré el abucheo inmenso que se llevó la portavoz del PP, abucheo que rayó la agresión verbal, el exabrupto y el insulto, emitido por gran parte del público asistente. Hubo momentos en la cosa se puso fea para la concejala, que siguió, erre que erre, con un discurso que no pudo terminar. Lo de "discurso" es mucho decir, porque "discurso" implica reflexión y exposición razonada... nada de eso se escuchó allí, sino una serie de afirmaciones y autobombo que sacaron a gran parte de los ciudadanos de quicio. Es cierto que hay que saber guardar las formas y en Democracia hay que ser, ante todo, educado (ya lo dijo Antonio Muñoz Molina); también es cierto que no se puede atentar contra la inteligencia de la gente, ni tratar a ésta como masa informe dispuesta a tragarse todo lo que salga de la boca del político/a.
Señores/as del PP, no parece que se hayan enterado mucho de que ha pasado recientemente; en realidad, dudo de que se hayan enterado de algo, alguna vez. Así las cosas, me permito un humildísimo consejo: cuando alguien pierde, si es medianamente inteligente, lo que debe hacer es plantearse el porqué de esa pérdida, por qué ha llegado hasta aquí, cuales han sido las causas, para poder enmendar y rectificar los errores. Pero no: se siguen creyendo lo mejor de lo mejor, a mucha diferencia del resto de mortales. Verbigracia: se afirmó en el acto susodicho que el anterior alcalde (que asistió al acto camuflado entre el público) "ha sido el mejor alcalde de Manzanares". Si así es, ¿por qué ha durado tan poco?, me pregunto. Quizá el pueblo sea tonto y no sepa apreciar las bondades del ordeno y mando; las bondades de una manera de hacer política desde una atalaya displicente. Quizá los fastos medievales hayan sacado lo que de medieval tenían ustedes, lo que tenían (o creían tener) de señores feudales. 
No. La política no es un feudo: es un servicio. La política no es un latifundio: es un terreno para la comunidad, para el pueblo, para el ciudadano. La política no es un rodillo que dé licencia de corso: es una oportunidad para el diálogo, para la razón, para la sensatez, para el bien común. La política no está hecha para los amiguetes, ni para las prebendas, ni para el uso partidista: es una herramienta para mejorar el bienestar de todos, para crear una sociedad mejor, más justa, más culta, más libre, más inteligente.
No sé si comprenden ahora por qué diablos han perdido.

jueves, 9 de abril de 2015

QUE NO NOS FALTE DE NÁ O LA FERIA DE/EN ABRIL

No es hastío; ya no. Es otra cosa para la que no encuentro nombre exacto. Cierto que "hastío" se aproxima a lo que siento, pero no es suficiente. Mezclemos asco, aburrimiento soberano, desprecio, incredulidad, pasmo y risa floja (esa que nos entra al escuchar mentiras y gordas dichas con desparpajo de mentiroso compulsivo) y así obtendremos un mejunje de inédito nombre, que se aproxima a lo que siento.
Reunión en la cumbre: los políticos gobernantes, cansados de que nadie les ria ya las gracias, se reúnen en chiringuito de diseño para darse una ducha de autocomplacencia, entre un estruendo de palmas y sonrisas, que para sí quisieran anuncios de ciertos dentífricos anticaries. El líder habla con seguridad pasmosa, asintiendo con movimientos leves de cabeza y acompañando los asertos con otros movimientos espasmódicos de manos y brazos que se alzan, ora hacia arriba, ora hacia derecha e izquierda (más a la derecha que a la izquierda), tratando de dibujar en el aire un abrazo solidario que abarque a todos los asistentes, en un ejercicio estudiado de afirmación "espontánea", de padre comprensivo y de filántropo salvapatrias. Los ánimos se encienden por las palabras, tan huecas como previsibles, y el aire se llena (otra vez) de aplausos mecánicos que acaban con las palmas de los asistentes en carne viva, pues en carne viva están los ánimos ganadores, más arriba que nunca, en la seguridad exclusiva de que la razón (y Dios) está con ellos y sólo con ellos. La razón, los ánimos y los votos (esos vendrán luego, eso es seguro). Se repite el mensaje una y otra vez; el mensaje de siempre, iterado hasta la náusea: España va bien, la economía va bien, el paro no existe, hemos salvado la patria, nuestros esfuerzos!!! han levantado el país, hemos acabado con la corrupción, a demócratas no nos gana nadie, hay que estar a lo que importa a la gente (que es lo que nos importa a nosotros)... y sobre todo hay que estar unidos: unión, mucha unión. La piña como lema, como logotipo del partido. Aquí no se mueve nadie sin mi permiso; aquí no pasa nada; aquí no hay corrupción, ni financiación ilegal, ni nada de nada. Aquí no hay más que esfuerzo continuado y recortes (bueno, eso no, que es disparate).
Lo dicho: unidad y palmas. ¿PPero esto qué es? ¿La feria de abril? ¿La feria en abril? En cualquier caso, ¡que no nos falte de ná, de ná de ná..!

miércoles, 4 de marzo de 2015

PEQUEÑO VADEMÉCUM PARA ENTENDER EL RECTO SENTIDO DEL VOTO Y QUE NO OS PERDÁIS EN LAS CURVAS NI EN LAS TRANSVERSALES

Hermanos pringadillos:
Desde aquí quiero lanzar una arenga para despejaros la mente y limpiaros de tanta porquería como últimamente se está lanzando.
A ver.
No os confundáis, no penséis mucho (no penséis nada). ¿Vais a hacer caso a cantos de sirena que prometen decencia y cambio? ¿Vais a ser tan ingenuos como para caer en redes supuestamente democráticas y limpias? ¿Vais a ser tan inocentes como para creer en mensajes de decencia y participación ciudadana? ¿Vais a ser tan capullos como para dar vuestro voto a gente espuria que no se sabe de dónde viene o a dónde va? ¿Vais a ser tan simples como para no ver el mensaje adoctrinador, el limpia cerebros que atonta con dogmas izquierdistas trasnochados que huelen a leninismo, a hedionda rojez?
Hacedme caso, sed sensatos y votad por lo que ya conocéis, por lo seguro, por lo ya hemos mamado, por la estabilidad, por la cordura. A saber:
-Votad por los recortes.
-Votad por las mentiras.
-Votad por las promesas incumplidas.
-Votad por las encuestas manipuladas.
-Votad por la desfachatez de la corrupción, el amiguismo y el liberalismo libertador.
-Votad por los contratos precarios, por el trabajo indigno, por el neo esclavismo soterrado.
-Votad por la exclusión social, por la pobreza galopante, por la desigualdad elevada al cubo, por la poltrona que acomoda nuestro santo culo al sillón que os preside.
-Votad por sentiros una vez cada cuatro años necesarios, estúpidamente necesarios en un sistema que os margina cada vez más.
-Votad para crear una cultura populista en la que solo caben pan y toros, fiestas con patrona y pienetas en Semana Santa.
-Votad para que la mancha corrupta se expanda más aún y todo sea negro petróleo (qué bonito color).
-Votad para que podamos poder seguir haciendo lo de siempre: mantener bancos con dinero público, salvar a empresas particulares con dinero público, hacer contratas a particulares con dinero público para seguir destruyendo empleo digno y llenar las tripas de multinacionales y amiguetes.
-Votad para seguir engrasando las bisagras de las puertas giratorias y poder seguir abriendo los canales de enriquecimiento ilícito, de inmoralidad galopante, de desvergüenza.
-Votad para que podamos seguir invirtiendo en armas y en obras megalómanas.
-Votad por lo que ya conocéis. Votad por que ya sabéis que funciona tan ricamente.
-Votad por lo seguro, hacedme caso, y no os dejéis engañar, que hay mucho listo ahí afuera, coooñio!!!

sábado, 21 de junio de 2014

TRES NOTICIAS, TRES

Voy a reseñar tres noticias, tres, que puede que no signifiquen nada (para algunos seguro que no), pero que para mí son representativas del estado actual de este país llamado España.
Los hechos, los grandes hechos históricos (guerras, craks bursátiles, tratados de paz, alianzas atlánticas... etc.) definen la Historia, la conforman al menos en lo relativo a los grandes números, dibujan líneas por las que discurrirá, sí. Pero creo en las pequeñas cosas, en los detalles que pasan casi en puntillas y que no parecen ser, a priori, importantes. El cáncer siempre empieza por una célula. 
Creo que estamos rodeados de células malignas y nos empecinamos en ignorarlas, nos empecinamos en mirar hacia otra parte, cuando el mal está ahí, mostrando lunares oscuros en una piel que se nos quiere hacer pasar por inmaculada.
Ahí van, y son sólo tres pequeñas muestras:
- Mientras en la ceremonia de proclamación del rey, éste (el rey) esparcía palabras bonitas y afán democrático, en las afueras del blindado Congreso algunas personas recibían una somanta de hostias o se les impedía el paso por ciertas calles, por el mero hecho de llevar en la camisa una chapa con los colores de la bandera republicana.
-Se anuncia a bombo y platillo una supuesta recuperación económica que, al fin, "nos" está sacando del agujero; se anuncia también la excelente evolución del turismo y las magnificas previsiones que para este sector se esperan en el presente verano. Así las cosas, en Huelva, la patronal hostelera, propone contratos con salarios mínimos (645 eurazos) a cambio de jornadas de 10 horas, ignorando cualquier convenio y la dignidad laboral (esto señores, es lo que hay...)
-Para poder optar a los premios extraordinarios de Bachillerato, en un instituto de Mérida, se hace la siguiente pregunta (eso sí, en inglés): "Imagina que un amigo tuyo está pensando la posibilidad de votar a Podemos. Aconséjale no hacerlo y dale una razón para ello en no menos de 80 palabras".
Sin palabras me quedo yo y prefiero no continuar, no vaya a ser que me pase de políticamente incorrecto.

Tres muestras, tres. Tres células en el torrente sanguíneo del país. Sólo tres. Quien quiera entender, que entienda, ¡si es que tiene entendederas!

jueves, 5 de junio de 2014

DE CASTA LE VIENE AL GALGO (REFLEXIONES CON ALGÚN LATINAJO Y UNA CITA FALSAMENTE ATRIBUIDA)

Ahora resulta que lo de ser político es cuestión de castas. Se veía venir. En realidad se sabía, aunque éstos (los políticos) lo negaban, en un intento de dar un barniz democrático al asunto y no parecer que estaban (repito: ellos, los políticos) a favor de pertenecer a una élite más o menos glamurosa, elevada sobre el común de los mortales, llámense ciudadanos de a pie que pagan con más o menos ganas unos impuestos que, paradójicamente, sostienen y alimentan a esa casta. ¿Que no todos (los políticos) creen pertenecer a la susodicha casta? ¿Que no todos usan y abusan de privilegios por ellos mismos concedidos, redactados y puestos en ley? Pues sí, supongo, claro que sí. Pero es sospechoso, al menos, escuchar constantemente aquello de "no todos somos iguales", "no todos prevaricamos, ni abusamos, ni medramos". Claro. Pero lo de la casta...  Escuchar a líderes aparentemente socialistas decir ciertas cosas, te ponen los pelos como escarpias. Y no hacen sino sincerarse por una vez, quizá llevados por un inoportuno lapsus linguae.
La casta política, como la regia, como la noble, como la casta de banqueros, notarios o fiscales está ahí porque sí, por designación cuasi divina, porque está imbuida de "afán de servicio" y porque por sus venas corre sangre, sino azul, sí azulina y, desde luego, con un Rh especial que la hace única, pero transferible entre iguales (primus inter pares). Nadie que no pertenezca a esa casta podrá hacer bien política ¡faltaría más! Nadie que no haya recibido los genes clasistas podrá ser líder, podrá ostentar el aura sagrada entregada por la polis para representar, amparar y proteger al ciudadano... o casi.
Ahora, cuando aparecen políticos que no son de casta, un estremecimiento recorre las filas de la antigua guardia. Ven aparecer, como los romanos en otro tiempo, bárbaros en lontananza; bárbaros llenos de ideas nuevas; bárbaros con ganas de hacer cosas que nos arranquen del lodazal en los que algunos políticos de casta nos han metido; bárbaros que hasta pueden llevar razón en sus planteamientos; bárbaros con sangre roja que bulle alentada por el afán de la gente indignada, cuando no ignorada y despreciada; bárbaros que pueden, en fin, hacer temblar los cimientos de los butacones afelpados en los que se maceran los sagrados culos de los políticos de casta vieja que estuvieron, están y... ¿estarán?
"Cosas veredes, Sancho", dice la frase falsamente atribuida a Cervantes. Cosas, sí, veremos y verán. Y conviene tener los ojos muy, pero que muy abiertos.

jueves, 24 de abril de 2014

EL MIEDO EN EL CUERPO

Para bien o para mal, vivo en un pueblo. Pueblo que, además, es manchego. Ya se sabe que en un pueblo nos conocemos todos (más o menos) y sabemos (más o menos) de qué pie cojeamos. Vale.
¿A qué viene esto? Pues resulta que en este pueblo (Manzanares se llama) se escribe algún blog que se dedica, fundamentalmente, a dar noticias locales; noticias que (como es de rigor) admiten los comentarios del hipotético lector. Vale. ¿Y? Pues me ha llamado la atención de que la inmensa mayoría de estos comentarios vienen "firmados" como "anónimo". Los hay de todo tamaño y color, aunque predomina la crítica a la municipalidad y  manifiestan palpablemente un descontento general. Vale. Y yo me pregunto: ¿por qué diablos nadie firma con su nombre estos comentarios? ¿Por qué, si estamos en democracia, casi nadie se atreve a firmar lo que expresa, lo que siente, lo que, con todo el derecho del mundo, puede (y hasta debe) manifestar? 
Aquí enlazo con el prólogo: estamos en un pueblo. Y como por aquí se dice: "no hay que significarse". Esta expresión ya la escuchaba yo de pequeño: "no te signifiques". Tras ella había miedo, mucho miedo. Parece ser que ahora, el miedo sigue estando donde siempre estuvo: en el inconsciente colectivo de un pueblo (y hablo del pueblo español en general)  que lleva grabado a fuego el miedo en sus entrañas. No te signifiques, chico, no digas lo que piensas, no vaya a ser que te señalen, no vaya a ser que se den cuenta que no eres de los suyos, no vaya a ser que piensen que piensas...
La grandeza de la democracia (una de ellas) es la libertad de expresión. Hablar sin miedo de cualquier cosa, con respeto, con conocimiento,  con convencimiento. Pero  ¡ay! ahí está el miedo, pues hay miedo en las palabras cuando estas no se ponen en pie con la dignidad que jamás estará tras el anonimato. El anonimato encierra miedo o traición, es sospechoso siempre, es cobarde.
¿Cuándo perderemos el miedo lastrado por nuestros padres, el miedo larvado en nuestras almas de españolitos? 
Estamos (estoy) en un pueblo. Alguien nos puede señalar; podemos, por ejemplo, perder nuestro puesto en la cola de la bolsa de ese trabajo municipal que necesitamos o, simplemente, nos pueden mirar mal al acudir a cualquier institución municipal... no sé.
No significarse. No hablar (¿para qué, si no sirve para nada?, nos dirán). 
Ser anónimo. Perderse en el anonimato, diluirse, y desde allí, en el mejor de los casos, lanzar una pequeña voz, anónima, tímida, no vaya a ser que... porque las paredes (y no digamos internet) oyen. Vale.

martes, 18 de marzo de 2014

¡QUÉ RAZÓN TENÍAS, WILLIAM!

La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, sin significado alguno.
(Shakespeare. Macbeth. Acto 5º, escena V)

Uno creía que se había pasado página en según qué cosas. Creía (inocentemente) que la Historia presente barrería cosas que la Historia pasada recogió, a su pesar, pues obligación es de la Historia levantar acta de lo que pasa, por muy brutal o perverso que sea (y casi siempre lo es).
Uno creía (inocentemente) que con la llegada de la Democracia, las cosas (según qué) cambiarían definitivamente; a mejor, claro. Uno creía que los tiempos, irremediablemente, irían a mejor, siempre a mejor: que los hijos vivirían siempre mejor que sus padres y estos (los padres) mejor que los abuelos y así sucesivamente, en una evolución que haría de la especie humana, la especie más inteligente y buena sobre la faz de la tierra.
Eso creía. Los fantasmas quedarían atrás: la represión cruda, la religión castrante, las ideologías absolutas, los racismos intolerantes, la prepotencia déspota, los oligarcas con derecho a veto, las corruptelas ligadas al poder y al dinero, el poder omnímodo-devorador, las cargas policiales, el olor a sables cuarteleros, los desfiles victoriosos...
¡Pero qué gilipollas! No sabía que la Historia se repite siempre, que todo es consecuencia de todo, círculo cerrado, engañifa tremenda, ilusión permanente... No sabía que los errores de los abuelos los pagan los nietos y que estos, a su vez, cometerán otros errores aún mayores, que harán de la estupidez humana la norma, lo normal, en una especie de carrusel cargado de estupidez, brutalidad y crueldad. Ruido y furia.
¿Que soy pesimista? Tengo ya la edad suficiente para serlo. 
En el pueblo en el que vivo (exiliado, pero vivo) apunta ya en lontananza una jura de bandera civil, con desfile, banda militar y toda la parafernalia patriota... y me estremezco ante el resonar de las botas (civiles o militares) que jurarán, ¡por Dios! que ellos, sí, ellos sí quieren a ¡España! una, grande y libre (por ese orden).

miércoles, 26 de febrero de 2014

EN UN PAÍS MULTICOLOR

Érase un país donde el arco iris pintaba el cielo con bellos colores, gobernado por un rey bueno y unos gobernantes justos, donde el dolor apenas existía y donde todo era alegre, pues no había lugar para la desigualdad, para el latrocinio o para la felonía...
Todo era de color, sí. Pero no siempre fue así. No. Antes las cosas fueron distintas; antes negros nubarrones cubrían el ahora cielo azul y amenazaban a gentes con descargar tremendos rayos, tremendas tempestades. Pero llegó, de pronto, el buen gobernante y todo lo cambió. Y comenzó a cambiar el país de arriba abajo, comenzó a cercenar las cabezas que estorbaban, pues gente había, aviesa, que quería el mal, ya que espurios intereses gobernaban sus vidas... Pero llegó él (el gobernante justo) y cortó, descabezó, limpió y con amenazas y miedos impuso con puño firme las guías de acero por la que deslizar las pobres vidas de los pobres ciudadanos que ignoraban que estaban mal por sus malas cabezas, por vivir por encima de unas posibilidades que ni ellos sospechaban que tenían. 
Llegó (llegaron) él (ellos) y todo cambió: lo que fue desastre mutó a horizonte dorado y lo que era sentido descendente ascendió hasta límites desconocidos. Lo que fue paro cambió a empleo digno, magníficamente remunerado. Las estadísticas formaron montañas rusas que ascendían milagrosamente y la pena acabó de la noche a la mañana. ¡Ya no somos pobres! gritaron algunos. ¡Ya podemos pagar la hipoteca! ¡Ya podemos votar otra vez, con la esperanza renovada! Y se abrieron las urnas,  justo después de que el gobernante anunciase que bajaría impuestos a los pobres que no podían pagar el pan o la luz. Y las urnas se abrieron y el milagro se renovó. Y se hizo la luz otra vez, después del apocalipsis. Y el gobernante sonrió feliz y las urnas se volvieron a cerrar luego con un gran portazo sobrenatural, como un berrido de Dios o como un tsunami neoliberal, imparable ya, decisivo.

lunes, 20 de enero de 2014

DRAE

Voy a decir la gran perogrullada: para saber el sentido exacto de las palabras, hay que leer el diccionario. Éste (el diccionario) nos informa con frialdad, sí, pero con precisión y objetividad absolutas. El diccionario no se casa con nadie, sus entradas, si bien se actualizan con cierta lentitud, siempre  recogen el lenguaje vivo, que es como decir que recogen la vida, lo que nos hace y lo que nos dice. Sabido es que en principio fue el verbo. 
Ese gran sabio que fue Borges, concebía el paraíso como una biblioteca y en ella, en lugar preeminente, figurarían los diccionarios, que él leía como quien lee una novela, una obra poética o un ensayo filosófico.

Pues bien, transcribo del DRAE, con la recurrida acción de "corta y pega". Ahí va:

democracia.

(Del gr. δημοκρατία).

1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.

2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.


¿Queda lo suficientemente claro? Pues parece que para algunos no. No sé si porque no leen lo suficiente, porque son analfabetos, o porque les importa un carajo la Real Academia y el Pueblo soberano. País.

miércoles, 23 de octubre de 2013

ESA PALABRA: DIGNIDAD

La primera tarea de la política DEBERÍA ser procurar el bienestar de los ciudadanos. Los políticos (hablo de la democracia) están donde están porque los ciudadanos los han elegido; es decir: están ahí de una manera temporal, al servicio de quienes los han elegido (por afecto o por defecto). La tarea del político DEBERÍA ser vocacional, enteramente puesta al servicio del ciudadano, puesto que (repito) ha sido él (el ciudadano) quien ha puesto su confianza, quien ha delegado la representación y, en gran medida, quien ha confiado en que será él (el político) quien trabaje para el bienestar social general, quien trabaje para crear una sociedad cada vez mejor, más culta, más preparada, más protegida (al menos en lo fundamental).
¿Qué sucede cuando la política (y por ende los políticos) se vuelve/n en contra de los ciudadanos; cuando los políticos se vuelven enemigos del pueblo y, en vez de trabajar por el bienestar común, se esfuerzan en joder sistemáticamente con abusos, prevaricaciones, prebendas y un largo etc.? 
Pues sucede que el pueblo se siente cada vez más alejado de la/los política/políticos; sucede que el pueblo ve en los políticos una panda de chorizos llenos de privilegios que ellos mismos se han dado, por la gracia de Dios; sucede que el pueblo deja de creer en la democracia, con los peligros que ello conlleva; sucede que el terreno de abona para los extremistas y que las ideologías ultras tienen el campo abonado para sembrar sus odios... Convendría recordar lo que pasó en Alemania (esa locomotora) no hace tanto.
En cualquier caso, cuando se pervierte la política, su fin principal y sus principios elementales, ésta (la política) se vuelve tumefacta y podrida y, aún disfrazada de democracia, se convierte en un instrumento represor puesto al servicio de una clase espuria que ha nadie representa salvo a sí misma. 
Y el pueblo... ¿qué hace mientras? Lo estamos viendo: ¿indignarse, cabrearse, resignarse, maldecir? 
¿Cuándo se darán cuenta (los políticos) que están AL SERVICIO del pueblo y no al revés? ¿Cuándo se darán cuanta que tienen una función sagrada, la labor obligada de trabajar por y para el bienestar de los ciudadanos y no al revés?
¿Y cuándo, los ciudadanos nos daremos cuenta de que tenemos todo el derecho del mundo a la crítica, a la exigencia más absoluta para con nuestros elegidos?
¿Y cuándo nos daremos cuenta de que la ineptitud y la corrupción debe ser erradicada y de que tenemos los medios y el derecho absoluto de hacerlo?
Hay una palabra que se ha olvidado demasiado, que quizá se haya devaluado por el mal uso. Esa palabra es DIGNIDAD. Esa grandísima palabra que encierra un enorme significado que debería limpiar el lodo putrefacto de la estulticia, de la avaricia, de la corrupción, de la ignorancia prepotente. Alguno/a habrá que me diga que estoy haciendo demagogia. Él/ella sabrá por qué. Yo también lo sé.
Mientras (como dijo el poeta), me queda la palabra. El silencio siempre fue cómplice. ¡Pobre de la sociedad que tenga miedo a la palabra! 

domingo, 20 de octubre de 2013

DIALOGUEMOS ¡QUÉ REMEDIO!

Oigo al Gobierno decir que están abiertos al diálogo; escucho que están dispuestos a dialogar sobre lo que sea, que no hay bajo el cielo quien sea más dialogante que ellos, más flexible. Estupefacto me quedo.
¡Qué bien queda eso de afirmar que uno es abierto, demócrata, que tendrá en cuenta lo que los demás piensen, que concedan una posibilidad (al menos una) a estar equivocados... ¿equivocados? ¿Equivocado yo? ¡Y una mierda! Los equivocados siempre son los otros, los demás, los opuestos, los que están contra nosotros (ya que no están con nosotros).
¡Qué bien queda de cara a la galería decir que se escucha! Luego los hechos demuestran una cosa muy distinta y todo se convierte en un diálogo, sí, pero de sordos, en el que el más sordo es aquel que más poder tiene y el resto es una masa informe que parece hablar, pero que nada, en concreto, dice. Todo se convierte en un paripé, en un remedo de diálogo para justificar la etiqueta democrática que tilda a la mayoría absoluta. 
Mayoría Absoluta... sinónimo de absolutamente aplastante, de absolutismo. ¿Para qué vamos a dialogar si podemos hacer lo que queramos, pues tenemos el poder omnímodo, prestado por unos votos que nos hacen, no sólo fuertes, sino (y sobre todo) absolutamente infalibles, pues los votos no pueden equivocarse nunca y nosotros somos humildes representantes de esos votos. Humildes... o casi, pero nunca, jamás nos equivocamos ¿eh? Si no queda más remedio que hablar ¡qué le vamos  hacer! Si hay que hablar, se habla. Ya haremos luego lo que nos salga de los mismísimos... votos.

lunes, 23 de julio de 2012

MONTESQUIEU, LAS BARRICADAS, EL PUEBLO Y OTRAS CUESTIONES (ESTUPEFACCIÓN Nº 18)

El Congreso de los Diputados está blindado, se ha convertido en un búnker rodeado de vallas metálicas y policías que impiden el acercamiento al edificio. Para temblar.
¿Qué pasa cuando el símbolo supremo de la Democracia y la representatividad de un país se cierra sobre sí mismo como una ostra para "defenderse" de los ciudadanos a los que dice representar?
¿Qué se ha roto cuando los diputados se "protegen" como simples mafiosos, de alguna hipotética agresión?
¿Qué temen?
¿Por qué, nuestros representantes, puestos ahí por nosotros, se escudan de nosotros?
La fractura social ya ha comenzado. Cuando Montesquieu teorizó sobre la separación de poderes, nunca pudo suponer que alguno de esos poderes (el ejecutivo y el legislativo, por ejemplo) tendría que atrincherarse para escapar de la posible ira de los ciudadanos.
¿Y por qué esa ira? ¿Y por qué esa separación de lo que debería ser una continuación lógica del sentir popular, de la ciudadanía que delegó en los próceres de la patria su propia voluntad democrática?
¿Qué temen, qué hacen para temer, qué decisiones se toman para tomar la calle (perdonen el juego de palabras), para convertir las puertas del Congreso en puertas que parecen carcelarias?
¿Pero quién está dentro de la cárcel? ¿Ellos o nosotros? ¿Quién perdió el sentido del latir popular? ¿Quién se oculta y legisla a golpe de Decreto Ley y luego pone barricadas... por si acaso?

lunes, 18 de junio de 2012

MÚSICA CELESTIAL, O EL DÍA EN QUE LE HABLÉ AL FRIGORÍFICO (ESTUPEFACCIÓN Nº 9)

ESTUPEFACCIÓN Nº 9:

Se supone que los gobernantes son los representantes de los ciudadanos; se supone que velan por sus intereses; se supone que están donde están para hacer la vida más fácil a todos; se supone que han sido elegidos democráticamente; se supone, por tanto, que deben escuchar al pueblo (siempre soberano) que les ha colocado donde están; se supone que si hacen lo contrario (es decir, no escuchar) están faltando a su primer deber (o son sordos como tapias); se supone que su labor está basada en un afán de servicio desinteresado... lo cual es mucho suponer, claro. Lo que debería de ser no siempre es.
¿A qué viene todo esto?
Un poco de reflexión: estamos asistiendo a una avalancha de manifestaciones, de toda índole, en todas partes. Son tantas que sería tedioso enumerarlas. Y los políticos sin hacer caso, nada de nada. Da igual lo que se reivindique, lo que se pida. Es como hablar a un frigorífico. Algunos dirigentes/as dicen que lo "más fácil es manifestarse tras las pancartas" (¡¡¡), que ellos/as se sienten respaldados por la mayoría que no se manifiesta. Esa mayoría no sé si silenciosa, abúlica, indiferente, tibia o simplemente cobarde. ¿Qué se podría decir, entonces, aplicando esa lógica, respecto a unas elecciones, pongamos generales? Según eso tendría más peso el no voto, es decir, la abstención, es decir, los silenciosos, que el voto emitido. ¿En qué quedamos? Claro, todo depende del momento, de lo que interese en ese momento.
Mientras las calles se llenan de manifestantes reclamando derechos de todos, gritando que se mantengan servicios básicos, una mayoría permanece callada. Esta es la que interesa al poder: la que le da fuerza (o al menos la sensación de fuerza que pretenden tener).
¡Pobre democracia! Paupérrima democracia que nos obliga a predicar en el desierto. Pero hay que exponer lo que siente (con o sin pancarta) aunque jamás seamos escuchados por esas esfinges impávidas que son las tecnócratas encorbatados/as en que se han convertido nuestros/as representantes. Esfinges parlanchinas de un mármol autómata que habla, sí, pero que es sordo a todo lo que no sea la música celestial que quieren oír.